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Extorsión, contratos, negociación y tregua

Doña Juanita es una mujer humilde muy trabajadora, tiene un negocio de quesos al por mayor en los mercados grandes, se inició muy joven y ha crecido trabajando desde las 3 a. m. Para poder operar paga renta en cada mercado en que vende y en algunos casos para libre tránsito de su mercadería.

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Rafael Castellanos

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Wendy trabaja en una oficina en Antiguo Cuscatlán, vive en Apopa, toma dos o tres buses de su casa al trabajo y de regreso, casi 2 horas, Wendy paga una cora en la parada en que se baja, algunas veces, paga otra extorsión en el centro.

Carlos es un distribuidor grande de medicinas, incursionó en micro-farmacias en barrios, en su presupuesto operativo incluye dos peajes para que el camión distribuidor llegue a sus destinos. Cuando toca pagar un tercero deja de llegar, le pregunto, ¿descontinúas el negocio?, me dice temporalmente, duran poco, se van o los matan, vuelvo a llegar.

Parecido el caso de la compañía de fumigación que llamaremos Anti-plagas, el de los grandes distribuidores de bebidas embotelladas y de periódicos cuya red de distribución llega a todo el territorio, todos pagan extorsión para llevar al negocio regularmente. Algunas alcaldías deben pagar en efectivo o favores para poder hacer sus labores de mantenimiento. Prácticamente todos los partidos políticos pagan o han debido pagar renta o extorsión para hacer campaña en diferentes elecciones.

Hay muchísimos más, estos son solo unos ejemplos de la extorsión que el salvadoreño paga diariamente a las pandillas.

Don José tenía un próspero negocio de electrodomésticos en el centro, poco a poco le robaban, lo hostigaban, hasta que finalmente tuvo que cerrar y largarse. Se enteró de que un competidor contrató pandilleros para sacarlo del negocio. Se ha conocido en medios e investigaciones, de gente que contrata mareros para matar a una persona, por venganza, dinero, celos... También se conoce de casos en que contratan una buena golpiza, los intimidan constantemente hasta hacerlos emigrar.

Todos los anteriores caen en la categoría de contratos como con la mafia siciliana.

Prácticamente todos los partidos políticos han pagado para poder hacer campaña en territorio, pues como en todos los otros casos las maras controlan territorio.

Dos casos relevantes que están en boga son la negociación del FMLN con pandillas para boicotear a ARENA en las elecciones de 2014, decomisando los DUI, impidiendo acceso a centros de votación  y votando por el FMLN ellos mismos, esto le permitió al Frente ganar con una ventaja inesperada del 10 % sobre ARENA en la primera vuelta. Esto fue una negociación grave porque fue desde el poder, quien negoció era un alto funcionario del Estado con la venia de todos, el que negoció con pandillas, lo grave (aparte de delitos) es que les concedió a las pandillas la condición de actores políticos que no tenían, algo que han aprovechado y siguen utilizando.

En la segunda vuelta de esa elección personas de ARENA negociaron con pandillas para que no los boicotearan, esta negociación puede ser delictiva, pero no tan grave como es la del Estado, puede caer en el campo de la extorsión.

Lo más grave de todo lo que se ha dado es la tregua promovida por el FMLN y el entonces  ministro Munguía Payés, fue la primera vez que se le dio estatus de actores políticos elevando su rango y dándoles la oportunidad de crecer quien sabe hasta dónde.

Narro hechos reales y categorizo sin ninguna connotación judicial ni de ley, en términos sencillos que cualquiera entiende.

El control territorial permite a las pandillas todo lo anterior.

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