Extremismo en las presidenciales de EUA

Falta poco para el 6 de noviembre, día de las elecciones presidenciales en Estados Unidos.
Enlace copiado
Enlace copiado
Hasta ahora, en el diluvio de comerciales en TV, ninguno menciona a América Latina ni el papel de Estados Unidos en el hemisferio. Pocos se refieren a asuntos mundiales, aunque podemos prever que Obama mencionará la muerte de Osama bin Laden. Aparte de este llamado emocional, el discurso será sobre asuntos internos.

Los comerciales Republicanos alardean de los fracasos de una administración de Obama empeñada en llevar al país a la pesadilla del socialismo europeo. Los Demócratas, por su parte, advierten de las posiciones extremistas de Mitt Romney y Paul Ryan. Las encuestas aparecen a favor de Obama. La Convención del Partido Demócrata a principios de este mes, destacada por un discurso agresivo del expresidente Bill Clinton, arremetió contra las posiciones fundamentalistas de algunos Republicanos y señaló la caída del Partido Republicano en la irracionalidad económica y la intolerancia social.

El ascenso de Obama en las encuestas sugiere que fue un enfoque acertado. Solo una minoría de la población apoya las propuestas republicanas de privatizar Medicare, prohibir el aborto, desregular el sector financiero, reducir los programas diseñados para hacer la educación superior más accesible, otorgar aún más recortes de impuestos a los más ricos, o forzar a 11 millones de personas indocumentadas a “autodeportarse”.

Ninguna de las partes está mirando al centro para reclutar a los moderados indecisos. Los Republicanos se han orientado tanto hacia la derecha que los votantes de centro serán atraídos a ellos solo si creen que Obama presidirá una catástrofe económica.

Esto es lo que Romney ha tratado de comunicar, pero hasta ahora ha sido en vano. Ambas campañas se enfocan en influir en votantes cuyas preferencias están ya establecidas. Los Demócratas intentan movilizar otra vez a quienes llevaron a Obama al poder en 2008: jóvenes, personas no blancas, las mujeres educadas. El objetivo de Romney es fomentar el desencanto y la abstención entre esos votantes. Estrategia preocupante de los Republicanos es promocionar leyes que obligan a que los votantes demuestren su elegibilidad cuando llegan a votar, con lo cual intentan suprimir la participación de votantes de bajos ingresos, jóvenes, ancianos y minorías negras y latinas.

Si la elección es limpia, es probable que Obama venza, y si lo hace, los Republicanos están en problemas. Hay poca evidencia que sugiera que el partido se prepare para volver a calibrar su mensaje de cara a la sociedad estadounidense del siglo XXI.

Los 50 millones de latinos en EUA son el segmento más joven de la población y su importancia electoral solo aumentará durante las próximas décadas. Una plataforma electoral que pide que 11 millones de ellos se “autodeporten” los aleja. Las encuestas reflejan que la mayoría de trabajadores se opone a políticas económicas que permitirían nuevas concentraciones de riqueza en una sociedad que presenta niveles de desigualdad mayores que cualquier otro país industrial avanzado. Los latinos votan de acuerdo con los intereses de clase más que los blancos no hispanos.

Al negarse a prescindir de los extremistas decididos a bloquear el acceso a la anticoncepción, a impedir la enseñanza de la evolución y a privar a las víctimas de violación de acceso a servicios de aborto, los Republicanos corren el riesgo de agrandar aún más la brecha de género, gracias a la cual los Demócratas reciben aproximadamente un 10% más de los votos de mujeres que de hombres.

En ausencia de una transformación de la oposición Republicana, las diferencias étnicas y de género se ampliarán aún más. Si es así, podremos mirar a la elección de 2008 como el comienzo de un período prolongado de dominio del Partido Demócrata.

****

(*)Director del Centro de Estudios Latinoamericanos de la American University, Washington, D. C.

Lee también

Comentarios

Newsletter