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Falacia de la composición y política fiscal

La falta de decisiones que brinden confianza con predictibilidad y la omisión de pagos en la planificación, más el descenso abrupto de la calificación de riesgo conforman un laberinto de donde cada vez es más difícil discernir por dónde salir.
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Falacia de la composición y política fiscal

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Además, el análisis recae en la falacia de la composición, quebranto del razonamiento económico, donde se valida todo desde solo una parte.

Por ejemplo, es posible igualar ajuste fiscal con aumento de impuestos; cometiendo falacia de la composición se podría pensar que sí, pero no cometiéndola, la respuesta es que no necesariamente, sobre todo después de años con incrementos de impuestos que han generado más ingresos, pero no disminuyeron el déficit debido a que otra parte importante, como el gasto, no muestra concordancia.

Es posible igualar ajuste fiscal con la disminución de algunos gastos; cometiendo falacia de la composición se podría pensar que sí, pero no cometiéndola, no necesariamente. También importa cuáles son los factores subyacentes que lo elevan, como incremento en remuneraciones que presentan, una tendencia a representar proporcionalmente no solo más que el gasto total, sino que una proporción mayor de toda la economía en su conjunto.

Es posible igualar aumento de gasto público con aumento del gasto social o que lo perciba la gente; cometiendo falacia de la composición se podría pensar que sí, pero no cometiéndola no, más cuando después de varios años de incremento no se percibe una mejora sustancial en los resultados. El aumento del gasto registrado durante los últimos años no ha sido totalmente social, incluso una parte aunque menor del incremento de las remuneraciones no ha sido utilizada para contratar o pagar mejor a maestros, policías y médicos. También la evasión y elusión se han reducido, pero no se ha elevado gasto en educación o cantidad de estudiantes que asisten a la escuela en primaria.

Es posible igualar ajuste fiscal a que las personas más vulnerables y pobres vean empeorada su situación; cometiendo falacia de la composición se podría pensar que sí, pero no cometiéndola, la respuesta nuevamente es que no necesariamente. Se ha documentado que, en otros países, mediante un diseño integral de la política fiscal sí disminuye la pobreza, pero en El Salvador, por el contrario, sin ajuste, la eleva. Lo relevante es tener una visión más amplia hacia otros aspectos y no reducirlo todo a un solo punto, importa la profundidad de la pobreza, la incidencia del crecimiento sobre los pobres y, también, el tamaño del gasto focalizado con eficiencia.

Es posible igualar ajuste fiscal con reforma de pensiones; cometiendo falacia de composición donde se insiste en mantener que el problema de las finanzas públicas proviene de las pensiones, se podría llegar a pensar que sí, pero no cometiéndola, evidentemente no. Aunque se requiere una reforma que, sobre todo, mejore la situación previsional de los presentes y futuros jubilados, no hay reforma de pensiones que por sí misma cubra todas las necesidades de financiamiento del sector público.

Las dificultades de la política fiscal no se superarán sin un enfoque integral. Existen muchas áreas con desafíos, tanto apremiantes como de mediano plazo, y una sola medida no resuelve sin otras que atiendan el carácter sistémico de la problemática, donde también el crecimiento económico es fundamental.
 

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