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Finalmente se actualiza el PIB

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Roberto Rivera Campos / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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A pesar de los temores políticos durante casi una década, la largamente pospuesta actualización del PIB finalmente se hizo pública. 10.7 % más pequeña es la economía de lo que las viejas cifras indicaban. En 2016 se produjeron $2,885 millones menos en el país de lo que pensábamos.

Desde mediados de la década pasada se indicaba que las cifras actualizadas serían más pequeñas que las nuevas. Dos cifras se manejaron en distintos momentos: alrededor de 20 % inicialmente y 14 % después. Resultó poco menos de 11 %.

La actualización del PIB es una buena cosa para el país. Esa cifra además de ser un estimado del tamaño de la economía es una especie de patrón de medida, pues las cifras macroeconómicas del país se miden con referencia al PIB.

Ciertamente, el PIB no requiere la clase de precisión que debe tener el metro como patrón de longitud, pero siendo un referente de medida que influye en la actitud de inversionista, consumidores y empresarios, es importante asegurarse que se estime lo mejor posible y se mantenga así.

El primer punto que destaca de las nuevas cifras es que en las discusiones sobre crecimiento de la economía, resulta que en verdad esta ha estado creciendo menos en promedio cada año de lo que se anunciaba, pues ha acumulado 10.7 % menos de crecimiento de lo que las cifras oficiales decían.

El segundo punto es que aunque en dólares no debemos más de lo que debíamos antes de publicar las nuevas cifras, en términos del PIB hoy debemos 74 % en vez de 66 %. La lectura que hacen los inversionistas es que la capacidad de pago de la deuda del país en realidad es menor. No es lo mismo deber $17,695 millones cuando se cree que cada año se producen $26,797 millones, que cuando se producen $23,912 millones, la capacidad de pago es menor. Probablemente ya los inversionistas lo habían descontado ese riesgo, pero la capacidad de pago es menor que la que se creía que se tenía y el riesgo es mayor.

El tercero es que el gobierno tiene una presencia mayor de la que se creía antes. El gobierno toma de la producción de los ciudadanos para su presupuesto 10.7 % más de lo que asumíamos; por supuesto, lo que los ciudadanos tributamos de lo que producimos es 10.7 % más, lo cual como ya se ha señalado, resulta ser mayor que el promedio de América Latina.

El cuarto punto es que hoy podemos conocer mejor la estructura de la economía. Algunos productos de inicios de los noventa han menguado (bebidas y café) o desaparecido (refinación de petróleo) y otras se han fortalecido (prendas de vestir y actividades financieras).

Mantener actualizado el PIB, en consecuencia, es importante para la formulación de las políticas económicas y sectoriales. No es lo mismo la política fiscal cuando la deuda es 66 % del PIB que cuando la deuda es 74 %, ni lo es la política sectorial cuando se sabe que los cinco principales productos agrícolas que en 1990 pesaban 13 puntos porcentuales, hoy pesan solamente 4 puntos. A pesar de las consecuencias en los inversionistas, que además seguramente ya lo descontaron, es un buen paso saber con más precisión cómo está nuestra economía.

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