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¿Fortaleciendo el tripartismo?

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Juan Héctor Vidal

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"Como si el país no tuviera lo suficiente con la pésima gestión económica, la corrupción generalizada, la pobreza en aumento y la delincuencia desbordada, el gobierno pretende aumentar ‘su participación en el valor agregado nacional’, fomentando la desobediencia social, blindando a supuestos delincuentes, intentando apropiarse del ahorro de los trabajadores y atropellando la institucionalidad".

Así inicia la columna "La satanización del tripartismo", publicada en este mismo espacio hace más de dos años (22/V/17). En esta advertíamos que, hasta entonces, se podían constatar muchos abusos cometidos por los dos gobiernos del FMLN en contra del sector privado organizado, reduciéndoles los espacios que le corresponden en las instancias u organizaciones tripartitas, de conformidad con la legislación nacional y convenios que el país ha firmado como miembro de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Ahí, nos referimos al atropello cometido por la administración Funes, al promover la reforma de 19 leyes de entidades autónomas para abrogarse el derecho de designar a las personas que, en representación del sector privado, conformarían sus juntas directivas. Asimismo cohonestó la paralización del Consejo Superior del Trabajo (CST) cuando el ministerio respectivo prostituyó la elección de sus miembros; inactividad que se mantiene hasta el presente. Además, durante el último gobierno se manipuló cínicamente la elección del Consejo Nacional del Salario Mínimo, dando paso a que una autoridad ilegítima elevara drásticamente el salario y, como consecuencia, varias maquilas abandonaran el país para radicarse en el vecindario. Igualmente, señalamos la designación arbitraria de comisionados del Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP). Otro atentado denunciado fue la pretensión de intervenir en la elección del Comité Ejecutivo de la ANEP.

Traigo a cuento estos casos porque en la entrevista que Nacho Castillo le hizo al actual ministro de Trabajo el lunes anterior, este hizo referencia a la "lista negra" en que aparece como actor relevante El Salvador –lo cual pudo constatar durante la reciente reunión de la OIT, en la que se bautizó internacionalmente– por haber violado sistemáticamente, entre otros, convenios que tutelan el diálogo social y la convivencia armoniosa a través del tripartismo. Sobre este tema, y otros atinentes al quehacer del sector empresarial, el funcionario envió un mensaje abarcador, que seguramente ya está siendo procesado por la cúpula empresarial, para oportunamente fijar posiciones ante las nuevas autoridades.

Nosotros valoramos las elaboraciones del ministro relacionadas con el tripartismo, en el entendido que cree en el diálogo social como elemento que potencia la dinámica del sector productivo y la eficacia de las políticas públicas relacionadas con las tareas del desarrollo y la promoción de la armonía social. La importancia de esto, que parece una verdad de Perogrullo, la pudimos constatar durante nuestro paso por la ANEP, cuya dirigencia asumió compromisos que trascendieron los intereses estrictamente gremiales, en momentos en que el Acuerdo de Paz demandaba de todos los sectores una visión trascendente y una actitud proactiva, para empezar a construir una sociedad cualitativamente distinta. Más allá de su apoyo al proceso de diálogo-negociación, el sector privado abanderó, entre otras, la creación del CST en el marco del Foro para la Concertación Económica y Social; y la ANEP, directamente, jalonó la del INSAFORP.

Eso, y más, se logró gracias a las buenas relaciones obrero-patronales que marcaron la época, cuando el tripartismo era respetado y respetable. Por eso, viene al caso terminar estas líneas recordando parte del mensaje navideño (1995) que recibí del amigo Roger Gutiérrez, secretario general de la Federación de Asociaciones o Sindicatos Independientes de El Salvador-FEASIES: "Nuestros intereses son opuestos, pero no han sido obstáculo para disponer de una buena relación de trabajo entre las tareas que desempeña como miembro de ANEP y los sindicatos y federaciones que represento... Solo esperaría que como empresario esté, como hasta ahora, ‘celoso’ de que lo que el gobierno impulsa, garantice el bienestar de todos los salvadoreños".

PD. Valeria y Óscar, símbolos conmovedores de un sistema corrupto, excluyente e inseguro.

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