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Fracaso PAES: Menores oportunidades

Desgraciadamente, el lamentable resultado, que salió reprobado el sistema de educación salvadoreño queda como noticia de un día, cuando debería ser la base para una discusión profunda de interés nacional. ¿Podremos cambiar?
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La educación es la mejor herramienta para crear igualdad de oportunidades, facilitar la inclusión y reducir las desigualdades, incluyendo la de ingresos. Es la herramienta que abre las puertas de la esperanza de los jóvenes de tener mejores ingresos y condiciones de vida superiores a la de sus padres, esto es, movilidad social.

Lamentablemente, todo esto solo queda en bonitas palabras porque, nuevamente, el sistema de educación salvadoreño salió reprobado, al registrar la PAES 2016 un promedio de 5.3, algo que marca adversamente el destino de los jóvenes de esta generación del milenio.

Este resultado es una bomba de tiempo silenciosa porque, como país, difícilmente ganaremos mayores índices de competitividad, lo que significa que nuestros trabajadores tendrán menores oportunidades para mejorar sus ingresos y, a una gran proporción de ellos, se les cierran las puertas para salir de la pobreza.

El Gobierno se fijó como meta llegar a un promedio de 6.2 en la PAES 2014. Fracasaron, solo lograron 5.2, mostrando una marcada incapacidad para elevar la calidad de la educación. Si bien la entrega de uniformes y zapatos es un indiscutible apoyo a presupuesto familiar, contrariamente, este no aporta a mejorar la calidad de la educación, servicio fundamental para abrir esperanzas de progreso.

Al visitar las escuelas, se percibe que hay un grave abandono de la infraestructura, un alto porcentaje de los pupitres están totalmente deteriorados, techos que se llueven y áreas de recreo y deportes desilusionantes. Además, las capacitaciones de los maestros no se cumplen como se esperaba y el presupuesto de educación 2016 lleva un aumento de $12 millones, cuando lo que se requiere solo para cumplir con el aumento del escalafón son $27 millones. Le faltan aún $15 millones que no se sabe de dónde saldrán.

Recordemos que la gran apuesta del cambio era aumentar el presupuesto de Educación a 6 % del PIB, pero esto ha caído en la categoría de “promesas de campaña jamás cumplidas”. La asignación al presupuesto de Educación 2009, del último gobierno antes del “cambio”, fue de 3.66 % del PIB. De ahí en adelante bajó a 3.30 % en 2011; luego entre alzas y bajas sube hasta 3.56 % en 2015. Pero el Presupuesto 2016 trae una “reducción” a 3.44 %. Van en la dirección contraria de lo prometido y aún permanecen 0.22 puntos del PIB –unos $60 millones– por debajo de 2009.

Por esto había una propuesta de hacer recortes de viajes de los 3 Órganos del Estado, congelar plazas de unos 3,500 trabajadores que se retiran “voluntariamente” cada año para jubilarse y recortar los gastos de publicidad del Gobierno, lo que permitiría incrementar la asignación de Educción en $70 millones ($50 millones para infraestructura y $20 millones para mejorar la calidad). Este aumento habría significado un aumento de 0.26 puntos del PIB, que habrían subido la asignación de educación de 3.44 % a 3.69 % superando por primera vez el 3.66 % de 2009. Pero el Gobierno ha abandonado la educación, ha abandonado a los jóvenes.

Esos $70 millones adicionales eran necesarios en respuesta al resultado de la PAES, que de 6.17 en 2008 cae en los 7 últimos años sin lograr superar 5.30, lejos de la meta de 6.2 fijada para 2014. Los resultados 2015 por asignatura fueron: 6.17 en Estudios Sociales; mientras se reprobó con 5.41 en Lenguaje y Literatura; 5.38 en Ciencias Naturales; y 4.44 en Matemática. Preocupantes los resultados de Ciencias Naturales y Matemática, las áreas de mayor demanda en el nuevo mundo académico y laboral.

Las 10 instituciones educativas con mejores notas son “todas del sector privado”, encabezadas por el Colegio Español Padre Arrupe (8.61), Colegio Champagnat (8.59) y Colegio Salvadoreño Inglés (8.51). Por tanto, el epicentro del fracaso está en el sistema público.

Este fracaso en educación también se aprecia en los resultados de la prueba para ingresar a la Universidad Nacional, donde solo 1,743 (8.57 %) aspirantes de 20,339 pasaron la primera fase, con una nota al menos de 5. Otros 13,627 solo lograron entre 3 y 4.99; mientras 4,970 (24%), sacaron “menos” de 3. Catastrófico.

Desgraciadamente, el lamentable resultado, que salió reprobado el sistema de educación salvadoreño queda como noticia de un día, cuando debería ser la base para una discusión profunda de interés nacional. ¿Podremos cambiar?

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