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Funcionaba... ¿Por qué lo cambiaron?

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Sandra de Barraza - Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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Hay 30 razones legales para elegir a los gobernantes municipales. Se dice que los salvadoreños somos presidencialistas y que en las elecciones legislativas y municipales hay mayor abstención. Puede ser, y seguramente se explica por las exigencias, las expectativas y los niveles de satisfacción y verificación.

Quien ejerce el gobierno a nivel municipal es el Concejo Municipal con 13 obligaciones legales. Es obligación del Concejo “realizar la administración municipal con transparencia, austeridad, eficiencia y eficacia” y “la prestación de servicios públicos locales en forma eficiente y económica”.

El alcalde representa legal y administrativamente al Concejo. Es el titular del gobierno y de la administración del municipio.  Preside el Concejo y tiene 9 obligaciones. Una de ellas es la de hacer realidad “los acuerdos, órdenes, instrucciones y medidas convenientes para la buena marcha del municipio y las políticas emanadas del Concejo”. Así manda el Código Municipal.

 Hay 30 razones legales para elegir a los que ejercen el gobierno municipal. ¿Qué cree el Concejo Municipal de Santa Tecla que se toma en cuenta para otorgarles la confianza de gobernar?  ¿Cree que los tecleños decidimos a quién elegir considerando si tienen Plan de Desarrollo Local? ¿Si tienen programas de equidad de género? ¿Si tienen o no comisiones de trabajo? ¿Creen que tomamos en cuenta las relaciones del alcalde con organismos públicos y privados, nacionales o internacionales?

 Hay que preguntarlo para que se ubiquen. A los ciudadanos les importan las que afectan directamente su entorno inmediato. La gente elige a los gobernantes municipales considerando lo que le afecta frente a su casa o en la cuadra de su residencia. Así de concreto. En las elecciones municipales no debe olvidarse que la ciudadanía reduce su contexto de los 20,000 kilómetros cuadrados del país, a los 112 kilómetros cuadrados del municipio de Santa Tecla y de esto al área de su cantón y su colonia. Así se reduce el enfoque.

Dos obligaciones municipales afectan el bienestar inmediato: la “prestación de servicios de aseo, barrido de calles, recolección, tratamiento y disposición final de basuras” y la regulación del uso de parques, calles, aceras y otros sitios municipales”. Con indiferencia o con incapacidad para asumir esto... cualquiera pierde la silla edilicia.

 Hay cuatro más que afectan el entorno y la vida: La “promoción y financiamiento para la construcción y reparación de viviendas; la regulación del transporte local y la autorización de terminales de transporte de pasajeros y de carga; la regulación y funcionamiento de restaurantes, bares, clubes nocturnos y similares; y la nomenclatura y ornato público”.

Pero lo determinante es la recolección, el tratamiento y la disposición final de basuras. A pocos les importa si el municipio lo hace de manera directa, si contrata o delega el servicio en una empresa o en una fundación municipal; o si lo concesiona mediante licitación pública. El Concejo puede optar por cualquier modalidad. Es su responsabilidad. Lo que importa a los ciudadanos es tener el servicio asumiendo la responsabilidad de pagarlo. No es gratis.

 El sistema de recolección de basura de Santa Tecla funcionó hasta junio. Pocas quejas. ¿Por qué cambiaron? ¿Para reducir el costo? ¿Para disminuir las tasas municipales? ¿Por ideología? No tengo objeción alguna con Teclaseo. Pero ¿hasta cuando volveré a gozar del servicio de recolección 6 días a la semana? Esto daba bienestar y orgullo. Un mal servicio municipal es suficiente razón para perder el gobierno.
 

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