Generando bienestar durante la cuarentena por covid-19

El aislamiento social actual no implica falta de contacto social.

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Jessica Parker - Psicóloga, M. Sc. Salud Mental

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La emergencia mundial actual y cuarentena domiciliar conllevan grandes retos para nuestra sociedad, particularmente siendo El Salvador un país en vías de desarrollo, con un alto índice de pobreza y en vías de sanación de su conflictiva historia.

Los desafíos actuales afectan más a unos que a otros; sin embargo, cuando no se experimentan eventos traumáticos (accidentes, pérdida de seres queridos, violencia en cualquiera de sus modalidades, carencia de necesidades básicas, entre otros), se cuenta con salud orgánica y una mente que facilita el análisis y la comprensión de las situaciones, entonces cada persona puede decidir si vivencia la cuarentena de forma complicada o de la mejor forma posible.

Si prestamos atención primordialmente a lo negativo, generamos estrés y un estado de ánimo desfavorable que nos afecta a nivel individual e interpersonal. Lo contrario ocurre cuando nos enfocamos en los aspectos positivos. Esto no quiere decir que vamos a ser imperturbables ante el acontecer, sino que elegimos principalmente centrar nuestra atención en las situaciones que resultan beneficiosas en nuestras vidas y mantener un estado mental y emocional equilibrado. Claro está que, dependiendo del carácter, la personalidad y las experiencias particulares que hemos vivido, para algunos será más fácil que para otros enfocar la atención en los aspectos positivos que suceden, pero si tenemos la voluntad de mejorar, podemos lograr cambios sustanciales.

A continuación, les comento algunas de las estrategias que podemos implementar para facilitar nuestro proceso de mejora personal.

Conservar pensamientos y sentimientos beneficiosos: si nuestro cerebro funciona óptimamente, podemos elegir qué pensar y cómo sentirnos. Aprendemos de pequeños a distinguir cuando algo no sirve y debemos botarlo, pero no es tarea sencilla distinguir pensamientos perjudiciales, clasificarlos como material para desecho y proceder a eliminarlos de nuestra mente. Algunas personas incluso mantienen pensamientos rumiantes dañinos y autolesivos y en vez de desecharlos, los alimentan y sostienen. En ocasiones estos patrones mentales conducen a problemáticas obsesivas que requieren un tratamiento terapéutico específico, pero en otras, basta con aprender a detectar ese tipo de pensamientos que no aportan a nuestra salud y bienestar, decidir ponerles un alto (frenar la desventurada historia mental que generamos) para enfocarnos en pensamientos que nos provoquen tranquilidad personal o en posibles aspectos positivos del momento real que experimentamos.

Cuidar el cuerpo orgánico: descansar, alimentarnos sanamente y ejercitarnos. Dormir entre siete y ocho horas diarias favorece un estado de ánimo óptimo, reduce riesgo a padecer depresión y ansiedad, mejora el funcionamiento cognitivo, provoca claridad mental y enfoque, reduce el riesgo a padecer enfermedades cardíacas, fallos en el metabolismo de la glucosa y algunos tipos de cáncer. Si atraviesan por periodos de estrés, ansiedad o depresión es beneficioso consumir los siguientes alimentos (siempre que no sean alérgicos y puedan conseguirlos): nueces, almendras, garbanzos, cereales integrales, germen de trigo, banano, frutos secos, yogur, avena, aguacate y jalea real. El ejercicio mejora el estado de ánimo, contrarresta estados depresivos, mejora el rendimiento del aprendizaje y memoria, protege contra la neurodegeneración, fortalece el metabolismo y reduce factores de riesgo de diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Existe una gran cantidad de rutinas de ejercicio en internet realizables en espacios reducidos.

Adaptación funcional: lograr el mayor ajuste personal posible. La modalidad de trabajo en casa requiere de una eficiente organización del tiempo; busquen el lugar más libre posible de interrupciones para realizar su trabajo e incluyan momentos de descanso de 20 minutos aproximadamente por la mañana y 20 por la tarde y, finalmente, si antes la queja era "no tengo tiempo para compartir con mis seres queridos", ahora es cuando. El aislamiento social actual no implica falta de contacto social.


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