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Gestión Trump: riesgos para ES

...Es preciso que las autoridades de gobierno, tanques de pensamiento y el sector productivo se pongan a trabajar en conjunto, para encontrar la mejor respuesta posible, para que el pueblo salvadoreño no sufra un retroceso socioeconómico aún mayor al que vive.
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Cuando asuma Donald Trump la presidencia de Estados Unidos de América (EUA) el 20 de enero de 2017, su agenda de trabajo incluirá temas que pueden tener un severo impacto económico y social en El Salvador. Pocos le han puesto atención a los riesgos que puede conllevar la gestión Trump, y son más escasos los que ven la necesidad de un análisis geopolítico y geoeconómico por parte de El Salvador.

La nueva economía pareciera estar por cambiar del neoliberalismo y el énfasis en la globalización que impulsaron Ronald Reagan y Margaret Thatcher en los ochenta a un “neonacionalismo”, que responde con proteccionismo ante la globalización que mueve al mundo. A esto, se suman las amenazas de serios controles a la inmigración.

En este devenir del nuevo EUA, hay dos temas que son de alta relevancia y encierran un alto riesgo para El Salvador: el tratado de libre comercio y la permanencia de nuestros hermanos en el país del norte.

El presidente Trump enfocará su trabajo desde el primer momento en diseñar una dura reforma al sistema de inmigración estadounidense, incluyendo su propuesta de campaña de construir un muro en la frontera con México, para evitar que los inmigrantes indocumentados lleguen a ese país.

Aquí nace la primera pregunta: ¿qué le pasaría a la economía salvadoreña si las remesas se reducen unos $300 millones? Esto reduciría la demanda interna, se dificultaría aún más la generación de empleos y la recaudación fiscal se debilitaría, haciendo más difícil reducir el déficit fiscal y el endeudamiento que este conlleva.

Por otro lado, en el ámbito de comercio internacional, la oferta electoral de Trump incluye “hacer grande a Estados Unidos de nuevo”, para lo cual enfocará su trabajo en retirarse del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), aún no ratificado.

Pero deberá enfrentarse con otros 20 países que son parte del TPP, que tienen el 40 % de la población del mundo, generan el 49 % del comercio global y sus economías representan el 54 % del PIB mundial. Entre ellos destacan, junto a China, cuya economía está peleando por la primera posición en el mundo, Australia, Japón, Rusia, Singapur; y en Latinoamérica, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

No le será fácil a EUA, porque el presidente Xi Jinping, de China, ha señalado: “Nosotros no nos cerraremos, vamos a abrirnos más”. ¿Tomará así China el liderazgo mundial? Ellos buscarán más espacios para el libre comercio, aunque poniendo ahora mayor énfasis en lograr una mejor redistribución de los beneficios que se logren. Aquí nace la segunda pregunta: ¿cuál será la posición, planes y estrategia de El Salvador ante este escenario de proteccionismos que promueve Trump y que también tiene partidarios en Europa tras el Brexit?

Más directa es la amenaza de la política comercial de Trump de una renegociación del NAFTA (TLC, tratado de libre comercio con Canadá y México), para lograr mejores oportunidades para crear empleos en EUA que, lo cual, de no lograrse, terminará con la retirada del gigante del norte. El problema reside en que la renegociación del NAFTA se debe ver como un espejo a los cambios que sufrirá el TLC de Centroamérica, Panamá y República Dominicana.

Entonces, ¿qué pasaría si las exportaciones de El Salvador a EUA se reducen unos $200 millones por cambios del TLC? Además, como sus otros grandes socios comerciales son los países centroamericanos y ellos también verán a sus economías afectadas, ¿qué pasará si se reducen las exportaciones aún más?

A los riesgos externos que enfrenta El Salvador, de ver reducidos los ingresos de remesas y de exportaciones, se suman la debilidad de su economía y las perspectivas de una fuerte reducción en su crecimiento como resultado de los ajustes fiscales (más impuestos y menor gasto público frenan la economía). Esto, sin dejar de lado el costo de la delincuencia y la falta de empleos.

Dada esta preocupante situación, es preciso que las autoridades de gobierno, tanques de pensamiento y el sector productivo se pongan a trabajar en conjunto, para encontrar la mejor respuesta posible, para que el pueblo salvadoreño no sufra un retroceso socioeconómico aún mayor al que vive. El desafío está en nuestras manos.

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