Gestión y rumbo: cuestiones fundamentales para la buena marcha del país

Y lo sensato sería que los que gobiernan tomaran muy en serio las valoraciones ciudadanas al respecto, saliendo de los claustros partidarios donde se mantienen recluidos, para conectarse de modo expreso con la generalidad de los salvadoreños.
Enlace copiado
La Prensa Gráfica

La Prensa Gráfica

Enlace copiado

Los temas de la conducción política y de la gestión pública vienen ganando terreno con creciente notoriedad en el escenario nacional, y eso en gran medida es producto del avance ciudadano en el cumplimiento de la responsabilidad participativa que es tan propia de una democracia en acción. Se habla de democracia representativa y de democracia participativa, y en verdad ambas manifestaciones constituyen un todo, que sólo al expresarse como tal hace posible que el sistema de vida funcione a cabalidad y a plenitud. Es por eso tan determinante ir conociendo periódicamente, y en forma confiable, lo que piensa y lo que siente la ciudadanía respecto de todas estas cuestiones tan importantes.

En la más reciente encuesta de LPG, que contiene tanto material de opinión digno de análisis, los puntos de la gestión y del rumbo se mantienen como elementos comprobatorios muy vivos de lo que la gente está percibiendo y de lo que quisiera percibir hacia adelante. Al ser el nuestro un régimen típicamente presidencialista, la evaluación de la gestión presidencial se vuelve un elemento muy definidor de la atmósfera política y socioeconómica que se vive. Y lo sensato sería que los que gobiernan tomaran muy en serio las valoraciones ciudadanas al respecto, saliendo de los claustros partidarios donde se mantienen recluidos, para conectarse de modo expreso con la generalidad de los salvadoreños.

El Presidente tiene en este momento un nivel de aprobación del 27.2% y un nivel de desaprobación del 64.4%. Los números son elocuentes por sí mismos, y tendrían que servir para redefinir estrategias, revisar políticas, replantearse proyectos y reordenar programas. Sobre todo porque lo que se observa es un declive constante de los niveles de aprobación en la Administración presente, y más si se hacen comparaciones con Administraciones recién pasadas. Y todo se vincula sin duda con la falta de soluciones suficientes y convincentes a los problemas claves, entre los que sobresale el problema de seguridad, que acapara un 60.2% de las inquietudes de la ciudadanía.

En lo que al rumbo se refiere, como hemos señalado de manera reiterada cuando el tema sale de nuevo a la luz, lo que resulta de esta encuesta es una repetición de la tendencia que viene expresándose desde hace ya bastante tiempo. En este caso, el 7.1% estima que el país va por el rumbo correcto, y un amplísimo 81.4% considera que estamos en el rumbo incorrecto. La insatisfacción es notoria, y lo más grave es que, como decíamos, se ha vuelto tendencia. Tendría que haber un esfuerzo de captación de los motivos por los que esto se presenta así en el ánimo y en el juicio de la gente, y no cuesta mucho descubrir que existe un vínculo directo con la percepción de ineficiencia institucional que ya se hizo constante.

Efectivizar la gestión pública constituye un objetivo y una tarea que no se pueden seguir dejando más tiempo de lado; y para lograrlo, contar con las adecuadas líneas de avance resulta vital. En otras palabras, el rumbo y la efectividad tienen que ir siempre de la mano; y eso es lo que justamente no ha ocurrido entre nosotros en ningún momento de nuestro proceso evolutivo. Tomar la debida conciencia de ello sería la antesala positiva y constructiva de una nueva manera de hacer país.

Lee también

Comentarios

Newsletter