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Giro digital

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Rafael Ernesto Góchez - Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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El Salvador cuenta con más teléfonos móviles que habitantes (una relación de 1.5 por persona), uno de cada dos connacionales es usuario de Internet y dos terceras partes (66 %) usan redes sociales. Un estudio de Kantar indica que un 11 % más de centroamericanos tuvo acceso a Internet en 2020. Esto significa que durante el primer año de la pandemia se desarrollaron muchas actividades que dependían de la conectividad en el hogar; por ejemplo, 37 % se enlazó con redes sociales, 19 % se entretuvo con aplicaciones para ver series o películas y 6 % estudió online. La cuarentena también motivó a más hogares a tener computadora, un 2 % más tiene acceso a este bien, estimándose que el 48 % de centroamericanos tiene acceso a computadora, laptop o tableta.

Ciudadanía digital o e-ciudadanía se relaciona con el uso de las Tecnologías de Información y Comunicaciones (TIC), para la comprensión y el abordaje de asuntos políticos, económicos y sociales. El cometido es que nadie se quede atrás; es decir, que todos los salvadoreños sepan usar y tengan acceso a dispositivos tecnológicos como celular, computadora, Internet, televisión y a servicios relacionados como redes sociales, comercio electrónico, blogs y más.

La llamada "democracia digital" consiste en poner las TIC al servicio de la ciudadanía para lograr objetivos colectivos y hacer más fácil la vida de la población. Hay tres requisitos para lograrlo: 1) garantizar que todas las personas tengan acceso a fuentes confiables y seguras de información, 2) facilitar la participación ciudadana en los asuntos que afectan sus vidas, y 3) desarrollar en la población habilidades y competencias referidas a las TIC.

En este contexto y dada la crisis múltiple que vive el país, se plantean cuatro puntos que convendría debatir públicamente acerca del giro digital y de los retos que enfrenta El Salvador.

1. Enfocar las acciones hacia los jóvenes. Esto significa capacitarlos para los empleos del futuro o para hacer negocios con herramientas tecnológicas. Los dispositivos móviles, servicios digitales y otros medios están satisfaciendo cada vez más las necesidades de la población.

2. Fortalecer los principios de una sociedad libre. Esto implica respetar la integridad y dignidad humana, garantizar la libertad de expresión y controlar el ejercicio del poder público. La sociedad y el Estado deberían aunar esfuerzos para profesionalizar y transparentar la gestión pública.

3. Formar ciudadanos con valores democráticos y aptitudes digitales. Esto es esencial porque los gobernados están pasando de ser espectadores a ser protagonistas. Es clave invertir en infraestructura de Internet, conectar al área rural y capacitar a los mayores de 45 años.

4. Aplicar el enfoque de aprender a aprender. Conviene acelerar la alfabetización digital y adaptarse a los cambios constantes v. g. el teléfono móvil pronto será obsoleto y los wearables (aparatos electrónicos incorporados en alguna parte del cuerpo) desplazarán a los dispositivos de mano.

Conclusión: el giro digital es ineludible y abarca lo social, económico y político. Hay amenazas y oportunidades. Una incógnita es si habrá más o menos inclusión. De ahí la conveniencia de que la digitalización sea un esfuerzo de país y que la realidad nacional guíe la toma de decisiones. Ya que el rescate de cuencas hidrográficas, la seguridad alimentaria, la gestión de riesgos y la recuperación del control territorial requieren de participación comunitaria, tecnología y trabajo conjunto.

Tags:

  • giro digital
  • teléfono
  • TIC
  • democracia
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