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Giro obligatorio

Cada día hay más ciudadanos que están hartos de tanta violencia, corrupción, polarización y retórica.
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 La realidad nacional le está enviando señales a los gobernantes que indican la conveniencia de construir un mejor El Salvador. Dos hechos expresan que es obligatorio hacer un giro en la conducción del país: (1) los dirigentes y partidos políticos están pasando por una crisis de credibilidad, y (2) la masiva emigración –por inseguridad y falta de trabajo– contribuye a la separación y disfuncionalidad en numerosas familias salvadoreñas (miles de niños “educándose” en la calle).

A continuación se presentan cinco señales que sugieren que en El Salvador –por imposición de las condiciones socioeconómicas– se está gestando un giro hacia el entendimiento y la aplicación de la ley.

Señal 1. El poder político logra un acuerdo multipartidario para combatir la violencia delincuencial. Se reforman leyes y adoptan medidas que avalan una intervención creciente de la Fuerza Armada en el campo de la seguridad pública, la recuperación del control territorial por una vía predominantemente militar y el aniquilamiento de bandas delincuenciales. Este ejemplo ilustra la capacidad del poder político de “apagar incendios” y el reto nacional de abordar las causas determinantes de la violencia delincuencial.

Señal 2. La Presidencia de la República abrió un espacio de trabajo con la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP). Este paso es positivo para generar confianza y mejorar el clima de inversiones. Este diálogo es necesario, pero no suficiente. Debido a que las cúpulas política y económica no personifican a la sociedad civil. Las organizaciones sociales deberían esforzarse por tener un peso específico y voz propia.

Señal 3. La progresiva independencia en la actuación de los Órganos de Gobierno. Varias de las sentencias de la Sala de lo Constitucional han generado molestar, pero han sido obedecidas. Están por venir fallos que pudieran afectar a los poderes político y económico y poner a prueba el Estado de derecho. Otra pauta positiva que favorece el giro hacia el fortalecimiento de la institucionalidad democrática es el trabajo que está comenzando a realizar el Instituto de Acceso a la Información Pública.

Señal 4. Las denuncias e investigaciones contra la corrupción, impunidad y criminalidad a nivel internacional. Esta es una tendencia que favorece la participación ciudadana y la defensa del Estado de derecho. Consecuentemente, el contexto externo alienta el accionar de la sociedad civil en asuntos de interés público.

Señal 5. Los medios de comunicación tratan temas de país. Ejemplo: la identificación de las causas determinantes de la violencia delincuencial; algunos analistas definen el problema como “guerra social”, otros diagnostican una invasiva “economía criminal” y los gobernantes parecieran limitarse a “apagar el incendio” (bajar la tasa de delitos graves). El riesgo de seguir actuando sin un diagnóstico certero es que las medidas extraordinarias sean prolongadas y conduzcan a la militarización y el autoritarismo.

Conclusión: el giro obligatorio para que el país salga adelante es hacia una ruta que favorezca la participación de la sociedad civil en defensa de sus derechos e intereses. El reto es empoderar al ciudadano y sus organizaciones. Hay una vía para avanzar en esa dirección: convertir a la sociedad civil en un pilar institucional para el balance del poder. Esta estrategia devastaría al centralismo y propiciaría un liderazgo democrático.

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  • violencia
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