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Graduación en pandemia

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Herman Duarte - Abogado y escritor

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El 20 de enero de 2020 me llegó el título de mi segunda maestría por correo. No hubo graduación por la pandemia. Como una suerte de premio de consuelo, ese sobre blanco que se escondía dentro de un sobre manila traía una carta con unas letras que me dejaron reflexionando y que quiero compartir con ustedes.

La carta era genérica para los graduados de la clase 2020, pero de esas cartas genéricas inusuales, pues traía más rostro de discurso que de carta protocolaria. Venía con la firma de la Baronessa Minouche Shafik, la elegante directora de LSE que dibujó un anhelo colectivo en el tercer párrafo de la misiva: "Te gradúas de la London School of Economics and Political Science (LSE) en un momento en que el mundo necesita las ciencias sociales más que nunca. Las habilidades que has adquirido durante este tiempo te han equipado con las herramientas que necesitas para navegar en un mundo enormemente cambiado. Como científico social, serás instrumental para comprender los desafíos que enfrentamos a escala global y encontrar soluciones. Creo firmemente que ustedes, la clase de 2020, darán forma al mundo a través de su innovación, creatividad y determinación".

De esas frases puedo reflexionar tres cosas:

1. Me gusta ese título de "Científico Social". Creo que todo mundo quiere sentirse un poco científico. Normalmente ese calificativo lo reservamos a la exactitud de las matemáticas, y lo alejamos de las subjetividades de las ciencias sociales. Pero ninguna es mejor que la otra, son visiones complementarias para el entendimiento del mundo. La precisión de un cálculo viene de la mano de una decisión, que para entenderla, se requiere de la sensibilidad que brindan las ciencias sociales. Estas nos permiten comprender el contexto en que se producen, las dimensiones implícitas detrás de lo que se comunica y sus efectos en la sociedad. En El Salvador hay muchos científicos sociales consumados y otros en formación (como el simpático grupo de alumnos de quinto año de economía y negocios de ESEN, que llevan "Métodos Cualitativos" que tengo el gusto de fungir como profesor invitado de la catedrática doctora Carolina Rovira). A todos ellos les digo: Confíen en sus habilidades y utilícenlas para lo que su consciencia les dicte que es lo correcto. Opinen, no dejen de opinar, pero no olviden siempre auxiliarse del respeto, la razón y la gratitud.

2. Reflexionando sobre la falta de graduación, definitivamente extraño poder ver a mis amigos y compañeros, de cierta forma, me sentí como que me caí a medio andar... Claro que sigo soñando vestirme de toga, ponerme un birrete y celebrar con amigos y familiares. Sacarse selfis y perderse por el instante que significa esa eternidad que pasa tan rápido. Pero la vida no está para lamentarse, sino para fluir con ella, siendo agradecidos con lo que se tiene y lo que se vivió.

3. Reflexioné sobre el poder de las palabras, pues resulta increíble que estudié de forma gratuita gracias a 4 ensayos y una entrevista que presenté ante la embajada británica que administra los Chevening Awards en el país. Se trata de una beca a la que todo mundo puede optar... solo demanda tiempo (lo único que no tiene refill). Sin duda, Chevening es un proceso que me cambió la vida, por lo que invito a todo interesado en participar, que lo haga. Vale la pena.

PD. Es retador regresar a la escuela después de tantos años sin estudiar. Pero no imposible.

Tags:

  • graduación
  • pandemia
  • respeto
  • LSE
  • científico
  • palabras

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