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Guatemala y Nicaragua, tragedias diferentes

El domingo hizo erupción el Volcán de Fuego, unos kilómetros al sur de Antigua Guatemala, conocida durante la época de la Colonia como «Santiago de los Caballeros de Guatemala», fue la capital de la Capitanía General de Guatemala, entre 1541 y 1776, año en que la capital fue trasladada a la ciudad de Nueva Guatemala de la Asunción luego de que los terremotos de Santa Marta arruinaron la ciudad por tercera ocasión en el mismo siglo. Esta vez la furia de la naturaleza no abatió a la ciudad, sino a aldeas y pueblos al sur.
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Rafael Castellanos / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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La naturaleza no hace distingos, a los pies del volcán fue construida una urbanización exclusiva y “resort” llamada La Reunión, propiedad fuertemente castigada por la lluvia de ceniza ardiente que destruyó edificaciones y cubrió de ceniza y arena el campo de golf, causando felizmente solo daños materiales.

Como siempre, los desastres se ensañan con los más necesitados, las gruesas columnas de arena y ceniza ardiendo, cayendo a velocidades de 400 kilómetros por hora y a cientos de grados centígrados de temperatura, descendieron sobre aldeas y pueblecitos al sur de La Reunión, sepultando a muchos, quizá cientos de personas y quemando a todos los que fueron alcanzados por la ceniza ardiendo. Ríos de lava sepultaron a decenas de personas que no evacuaron porque parecía que no habría mayores repercusiones, pero a las 3 de la tarde el volcán rugió con más fuerza y su ceniza ardiendo aun en pequeñas cantidades sumará cientos de afectados ya identificados y muchos aún por descubrir. Estiman que los afectados por infraestructura destruida, calles y puentes derribados, casas dañadas son más de 1.5 millones.

La ayuda se moviliza lentamente, urge solidarizarnos con Guatemala y acopiar medicinas para quemaduras, pomadas, ibuprofeno, acetaminofén, vendas, pomadas antibióticas cicatrizantes (con nitrato de plata), artículos de aseo personal, frazadas, lonas para formar toldos, camas (tijeras), hamacas, agua potable y víveres no perecederos, entre otras. Pueden enviarse a la sede de la OEA atención Ronhalt Ochaeta, a la embajada de Guatemala o a las organizaciones que se apersonan a aliviar a los damnificados, Cruz Roja y Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) de Guatemala.

Otra tragedia causada no por la naturaleza sino por la maldad del hombre y su mujer se está dando en Nicaragua, para retener un poder ilegítimamente sostenido, una dictadura corrupta, represiva y brutal está causando más muertos y heridos que la furia de la naturaleza en Guatemala, en Nicaragua no es ceniza, llueve plomo a los estudiantes que se manifiestan para que se vaya el tirano y su compinche Rosario, “la bruja” como la llaman en las redes sociales.

Esta masacre ha producido en pocos días más víctimas que meses en Venezuela. A diferencia de balas de plástico tiradas de muy cerca y algunas balas de verdad, en la valiente Nicaragua hay evidencia de estudiantes masacrados por francotiradores con armas de guerra impactados con precisión en la cabeza, dispararon a matar. Las milicias armadas de Ortega, las turbas sandinistas, ejército de civil y el ejército mismo cometen este genocidio ante los ojos del mundo. Intolerable, solidaridad total con las víctimas de la represión orteguista, peor que la de Somoza.

¿Cuándo cae un tirano represivo dispuesto a masacrar? Cuando el ejército se niega a disparar al pueblo a los suyos, a los muchachos. ¿Qué están esperando, ejército nicaragüense? Las víctimas son gente del pueblo como ustedes.

¿Cuándo será eso? Ojalá más pronto que tarde.

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