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Ha iniciado ya la gestión de la nueva legislatura y habría que esperar que haya un auténtico cambio en el proceder

Es por ello que urgimos a la llamada “clase política”, que está recibiendo lecciones y mensajes ciudadanos de carácter insoslayable, a que tome conciencia de su responsabilidad presente para hacerla valer frente a todos los cantos de sirena de un pasado que está fuera de foco.
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Ha iniciado ya la gestión de la nueva legislatura y habría que esperar que haya un auténtico cambio en el proceder

Ha iniciado ya la gestión de la nueva legislatura y habría que esperar que haya un auténtico cambio en el proceder

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Luego de las elecciones del pasado 4 de marzo varió notablemente la configuración de fuerzas dentro de la Asamblea Legislativa, y eso ha puesto un índice muy relevante sobre el imperativo de hacer que las cosas verdaderamente vayan cambiando dentro del quehacer del llamado Primer Órgano del Estado. Es claro, sin ningún género de duda, que la ciudadanía nacional se halla cada vez más empeñada en que la institucionalidad que la Constitución ha definido con sus funciones propias se desempeñe dentro de los marcos de la ley y al servicio del bien común; eso es lo natural, pero hasta la fecha no ha tenido los cumplimientos pertinentes, y por eso los ciudadanos lo reclaman con creciente apremio.

El nuevo Presidente de la Asamblea, que pertenece al partido ARENA, que es el que tiene una representación legislativa mayor en proporción significativa, ofreció en su discurso de toma de posesión regirse por tres conceptos básicos: consenso, austeridad y transparencia. Eso, en principio, es perfectamente válido; pero lo que realmente importa es que los conceptos se vayan volviendo realidades en el día a día, que es donde se miden los compromisos y sus resultados. Para que todo esto pueda pasar al plano de las acciones verificables habría que emprender cuanto antes un ejercicio de comunicación constructiva entre todas las fuerzas políticas representadas. No basta, ni nunca ha bastado, entenderse con aquellos con quienes se tienen acuerdos previos o afinidades específicas: lo que importa de veras es desplegar dinamismos de entendimiento con todos, aun con los que hay mayores y más arraigadas diferencias.

Y, como hemos señalado ya en comentarios recientes, la nueva legislatura tiene que preparar los escenarios que viabilicen, en sus momentos oportunos, tanto las mayorías simples como las mayorías calificadas. Dentro de la composición actual, ARENA es el partido que tiene posibilidades de lograr ambas mayorías uniéndose oportunamente con las terceras fuerzas, que son el PCN-PDC y con GANA. Pero debemos enfatizar el hecho de que las condiciones vigentes en el país y en su cuerpo de fuerzas políticas requieren una atmósfera que ya no puede ser la de la confrontación habitual sino que tiene que ser la del intercambio constructivo de posiciones para arribar a los consensos de base que son los que la problemática nacional está reclamando desde hace tanto tiempo.

Esto tiene que empezar a demostrarse a la mayor brevedad, porque si se deja que los prejuicios arraigados y las emociones reactivas sigan prevaleciendo, no sólo no habrá soluciones a la vista sino que el país continuará empantanándose hasta hundirse en la inviabilidad. Es por ello que urgimos a la llamada “clase política”, que está recibiendo lecciones y mensajes ciudadanos de carácter insoslayable, a que tome conciencia de su responsabilidad presente para hacerla valer frente a todos los cantos de sirena de un pasado que está fuera de foco.

Ese esfuerzo de armonía debe comenzar por la cúpula del Órgano Legislativo, para que se vaya configurando un escenario que propicie comunicación y que estimule la voluntad de cumplir en serio los acuerdos a los que se llegue.

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