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Hablando de asesores... y asesores

Todos necesitamos de consejos, orientaciones y sugerencias para optimizar nuestros proyectos, cuanto más si se trata de temas que involucren a los habitantes de nuestro país en su bienestar actual y futuro. Es concebible que los dirigentes, diputados y otros servidores públicos necesiten de asesores en algún campo del saber. Es obvio que mientras más capacidades tenga el funcionario, menos serán los campos en los que necesite sabios consejos ajenos.
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Roberto Montoya Argüello, Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

Roberto Montoya Argüello, Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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Por ejemplos vividos en legislaciones pasadas se ha evidenciado que a la diputación optan y son electos personas con muy baja capacidad –ya se ha dado el caso de alguno que fue incapaz de leer cifras que están expresadas en números–, es no solo necesario sino imperativo que tengan asesores para que les traten de impedir gazapos mayúsculos. Hay que decirlo, también se han lucido ministros y otros funcionarios nombrados por compadrazgo o electos, en el peor de los casos recientes, que nos convierten en el hazmerreír de propios y extraños.

Pero centrémonos en los famosos y cuestionados asesores. El punto no es desear que desaparezcan los cargos de asesoría, el punto es que los asesores que son contratados con los dineros del pueblo debieran ser contratados directamente por la Asamblea Legislativa –o Constituyente según el caso– para aconsejar a la misma Asamblea y no pagarle a los partidos sus propios consejeros. ¡Esos, que los pague cada partido! Y no quisiera escuchar el argumento desvergonzado de que “como ya están presupuestados” con el que se justifican erogaciones millonarias.

En el caso de los asesores insisto en que se tengan a disposición de la Asamblea Legislativa a los más competentes profesionales en cada campo y que, a requerimiento y según la materia de la que se trate, se les convoque para que opinen como consultores y asesores. Debieran ser remunerados según las capacidades y la calidad de sus servicios. Algunos serán a tiempo completo y otros, la mayoría, cuando se les llame. Si algún partido político tiene diputados poco ilustrados, que ese mismo instituto político contrate a los asesores que necesiten para cubrir las responsabilidades que aceptaron cuando juraron el cargo siendo que es el partido el responsable de haberlos presentado como elegibles.

Los partidos políticos ahora tienen la brillante oportunidad de “lavarse la cara” ante el pueblo dejando las prácticas del pasado en la elección de la nueva Junta Directiva reduciendo las prestaciones de estos; mostrando verdadera conciencia cívica al reducir los gastos superfluos de todos los diputados; al reducir viajes de 3 o 5 diputados a otros países “para ver cómo funciona tal o cual proyecto”; dejando de lucirse “siendo el más vivo porque consigue más cosas para su fracción o grupo parlamentario”.

Señores diputados, comprendan que el panorama sociopolítico en El Salvador ha cambiado y que los pueblos se cansan de los abusos que sufren hasta llegar a explosiones de fuerza que no queremos volver a vivir.

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