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Hablando de injusticias

El Salvador cuenta con instituciones altamente equipadas con leyes que deben ser utilizadas para garantizar además de la seguridad social y empresarial, los derechos de las niñas y mujeres. Sin embargo, el sentir y pensar de la población en general dista mucho de ser un país en el cual exista la justicia. Es lamentable que las instituciones políticas sean las primeras en no ser justas cuando no declaran los financiadores de sus campañas, cuando utilizan a las personas más vulnerables para ejercer su campaña política, principalmente en lugares muy pobres que incluyen a mujeres, adultos mayores, niñas y niños.
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En nuestro país la injusticia está a la orden del día, en el ámbito laboral por ejemplo; cuando se le da importancia a personas menos capacitadas para que formen parte de un puesto laboral importante y a lo que se dedican es a criticar y a desvalorizar el trabajo de las demás personas, cuando en una institución gubernamental se despide sin ningún motivo a personal que ha laborado por más de 30 años en una empresa sin su debida indemnización, cuando el nivel educativo no es reflejado en su salario, esos años de esfuerzo y sacrificio no son valorados ni siquiera para el salario emocional que actualmente debe ser dado a las personas y que en muchos casos vale más que el mismo salario en efectivo.

Actualmente las mujeres formamos parte de una sociedad altamente machista en la cual discrimina a la mujer ya de forma natural, incluye a muchas mujeres fomentando este ciclo de injusticia para el mismo sector femenino. Es la de nunca acabar... cuando desde que nacen las personas se les señalan los colores que deben usar: rosado para las niñas y celeste para los niños, es injusto cuando una niña quiere jugar con carros y le es negado, cuando el niño quiere jugar con muñecas y es regañado porque “eso es para niñas”, el niño no debe llorar porque si no será una niña, y luego nos quejamos de los padres irresponsables, si desde pequeños se les ha enseñado a no mostrar su afecto hacia las demás personas: somos una sociedad injusta, no nos permitimos superar nuestras propias diferencias. Al conjunto de situaciones injustas que vivimos los salvadoreños en el día a día hay que sumarle las constantes violaciones de los derechos humanos de las niñas y mujeres, principalmente porque la importancia de su erradicación no forma parte de las prioridades gubernamentales ni tampoco de la sociedad civil. Es indignante que a este próximo 8 de marzo de 2017 tengamos el 19 % de feminicidios y que aún no sean reconocidos como tal por las autoridades, simplemente por llamárseles “crímenes pasionales”, denota la poca importancia con que esto es concebido. Es injusto cuando ni siquiera las mismas mujeres le damos la importancia al tratamiento que se nos da en una de las sociedades más injustas del continente americano.

Queda mucho por hacer, pero la respuesta no la tiene ninguna institución gubernamental, la respuesta debe salir de nosotras mismas, y no esperar a que alguien venga a solucionar un problema que lleva siglos en el mundo entero, y que se ha arraigado en nuestro país y que cada vez el irrespeto y la injusticia crece y no se ve alguna esperanza para mejorar. No es posible que continuemos igual, como mujeres somos capaces de cambiar al país empezando por nuestras propias familias, tardará un par de siglos pero no es imposible.

¡En este 8 de marzo no queremos una felicitación, queremos tu respeto no por ser mujeres, sino por ser personas!

Tags:

  • mujer
  • discriminacion
  • niños
  • feminicidios
  • sociedad civil

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