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Fabrizio Feliciani

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En la entrega anterior veíamos cómo la gestión pública en América Latina ha entrado en una crisis profunda, ligada a la corrupción, tanto real como percibida. El impulso de una Gestión Pública Justa y Equitativa (#GPJE - #FPM Fair Public Management en inglés) es la respuesta más adecuada para producir un cambio de paradigma y eliminar la filtración de la corrupción en las prácticas público-privadas. Una #GPJE también tiene el potencial enorme de renovar la participación ciudadana en la política y en la administración de la Cosa Pública –Res Publica, de donde procede el término República– alejando la posibilidad de tentaciones antidemocráticas.

La #GPJE se articula en una decena de principios, entre otros: el fomento de la participación privada a través de la competencia justa y abierta, la integridad y la transparencia, así como la integración de las diversidades. Dos de estos principios fundamentales son: la Eficiencia y la Rentabilidad, también conocido como el Valor por el Dinero.

Cuando se conyuga la Eficiencia con el Valor por Dinero se constituye un enfoque estratégico alejado de los esquemas tradicionales basados en asimetrías y cumplimiento de solo formal y que generan ambientes propicios para actos corruptos. El enfoque considera todos los aspectos: no solamente al precio de adquisición de un bien o servicio público sino su impacto global, mediante la prospección y análisis de informaciones complejas que fundamentan las alternativas. Se trata de la firme propensión a obtener el mayor beneficio posible de los bienes, servicios y obras públicas que se contratan, con relación a su costo real para la colectividad. El precio de adquisición inicial es uno de los elementos que compone dicho costo y hay que analizarlo en combinación con la relación del costo total de su uso, de su ciclo de vida, disposición final, etcétera. ¿Cuánto cuesta utilizar el bien? ¿Cuánto cuesta mantenerlo y cuánto reciclarlo o deshacerse adecuadamente de él cuando deje de ser útil? ¿Qué costos o beneficios sociales genera su uso en comparación con el uso de otra alternativa? Se trata de un ejercicio complejo que requiere de voluntad, capacidad y compromiso para lograr resultados adecuados.

En los últimos dos años, UNOPS ha acompañado a docenas de entidades públicas de América Latina, procurando la implementación de este enfoque. La gran mayoría de estas entidades han tenido éxito en generar mejoras poderosas en términos de eficiencia.

Propongo aquí dos ejemplos concretos.

En la licitación de la primera línea de Cablebus, que transportará a diario 160 mil pasajeros, el gobierno de CDMX ha logrado generar un ahorro de 60 millones de dólares con respecto a la oferta inicial. Ello ha sido posible a partir del análisis profundo de las ofertas, ya de por sí muy bien planteadas y presentadas por proveedores internacionales altamente calificadas. Así se ha encontrado el espacio para generar un nivel de ahorro extremadamente significativo: el X % del costo final de la obra.

De la misma manera, el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) ha logrado ahorrar el 54.5 % en la compra de fármacos, con respecto a lo que gastó el año anterior para adquirir los mismos medicamentos –¡a menudo los mismos productos comerciales! Se trata de más de 138 millones de dólares que ahora son reinvertidos en otros programas del instituto. El caso del IGSS es muy interesante porque además de estas impresionantes eficiencias se han logrado otros impactos muy relevantes que pienso compartir con ustedes en la próxima entrega.

Tags:

  • gestión pública
  • principios
  • beneficio

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