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Hay espacio para el optimismo

“La situación que vivimos no pueden resolverla solo los políticos, es necesaria la participación activa de la sociedad involucrándose en activismo social, político, comunitario, pasar de críticos de café a solucionadores. Solo así se puede superar la grave crisis de violencia, de economía y empleo. Tengo esperanzas que se dará, hay razón para ser optimista”.
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Un viejo adagio dice que cuando más oscura la noche, más próximo está el amanecer. ¿Es ese nuestro caso? Realmente no depende del destino sino de nosotros, si la sociedad o un número suficiente se pone clara que no hay soluciones mágicas y que no es solo responsabilidad de los políticos sacar adelante la nación de una situación tan complicada el panorama mejora. Si adicionalmente a ponerse clara sobre que la sociedad debe involucrarse, un número suficiente pasa de crítico de café o de coctel al activismo social y político, entonces las posibilidades de remontar la adversidad serán más claras, más aún si entre los convencidos hay suficientes que lo hagan con pasión, con la convicción de que su participación es crucial para que sus hijos o nietos tengan un futuro mejor en El Salvador en vez de un lugar de desesperanza del que los jóvenes se quieren ir por miedo a la violencia o por falta de oportunidades y los mayores viven secuestrados en sus casas y en el que no hay suficientes empleos, entonces las posibilidades son realmente buenas.

Los salvadoreños han sido históricamente estoicos y aguerridos, han superado desastres naturales, dictaduras sangrientas, una violencia social como pocas en el mundo en los setenta, una guerra de 12 años alimentada abundantemente por actores externos como un componente importante de la guerra fría y hemos salido adelante.

Hoy enfrentamos un enemigo más complejo y menos visible, la violencia que es de una complejidad extrema pero puede resolverse, la economía que va por mal camino y a la que poco ayudan las decisiones del gobierno actual que desconciertan, cada vez hace el ambiente menos atractivo para la inversión, que es el pilar fundamental para la creación de empleos y el crecimiento económico que produce que el dinero circule varias veces y mejora la vida de las personas, de las comunidades, municipalidades y finalmente aumenta la recaudación fiscal que debe proporcionar al gobierno los fondos para dar al país una educación de calidad, un sistema de salud decente con paramédicos, médicos y medicinas para atender a la población que usa el sistema público de salud.

Y finalmente, por ahora lo más importante, fondos para combatir la violencia, que es el monstruo que tiene por el cuello a la población, el que manda a la tumba a miles de jóvenes sin justificación alguna ante Dios ni ante los hombres, porque son o tienen amistades con la otra pandilla, porque cruzaron la calle que en sus mentes enloquecidas es la frontera de su feudo sobre el cual tienen derecho de vida o muerte, la misma violencia que hace a nuestros jóvenes tratar de escapar migrando al norte, con todos los peligros y vejaciones a que se arriesgan, una situación que se volverá cada vez más difícil y que no arreglará ningún muro, sino sociedades con prosperidad, paz y oportunidades.

Particularmente en el combate a la violencia, la participación comunitaria, ciudadana, es la que marca la gran diferencia al proporcionar asiento a programas y un estado de vida de prevención a la violencia, que ha demostrado ser más efectiva que solamente la represión y en el que caben particulares agrupados alrededor de alcaldías, ONG, comunidades de vecinos, etcétera en forma activa, desde crear espacios públicos seguros, a facilitar lugares para practicar deportes, con poco se pueden hacer.

Es sabido que no pueden obtenerse resultados diferentes haciendo lo mismo y hasta ahora la población ha sido suicidamente indiferente, no se involucran, no se vuelven activistas en cualquier campo, no salen a la calle a manifestarse a favor o en contra, no basta un tuit.

La razón para el optimismo radica entonces en creer que hay suficientes salvadoreños de bien dispuestos a involucrarse en el destino del país, antes que sea demasiado tarde. Yo soy optimista.

Tags:

  • violencia
  • inseguridad
  • economia
  • futuro
  • optimismo

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