Hay movimiento en las aguas

“El involucramiento de jóvenes en partidos, gremiales y organizaciones cívicas con la intención de arreglar el país en que vivirán da esperanza. No conocieron los horrores de aquella guerra, pero viven esta de diferente complejidad. Tienen la ventaja de ser más flexibles y entenderse con otros que piensan diferente”.
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Pasamos por uno de los momentos más complicados de nuestra historia, la violencia irracional, las masacres, los asesinatos diarios, las extorsiones, los éxodos de gente que tiene que irse de su casa porque las maras los obligan, son una tragedia de marca mayor y una señal clara de una gran descomposición social y de un manejo de la situación que nos está llevando a tocar fondo. Aunque hay un buen plan de seguridad diseñado por el Consejo Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana (CNSCC), que al analizarlo detenidamente y en su contexto es un plan bueno, integral, en donde la represión es solo un componente y en donde la prevención proporcionando educación, espacios seguros, lugares de recreación y sobre todo empleos, es el componente de prevención más importante; mientras más empleos se generen, habrá más jóvenes que no ingresarán a las pandillas. Pero para que funcione hacen falta recursos, integración nacional y personal capacitado en todos lados.

En la inauguración de la Casa del Country Club de El Encanto tuvimos la visita de guatemaltecos interesados en invertir en El Salvador. Ellos están desarrollando un proyecto similar a El Encanto en Guatemala con muchísimo éxito, y al conocer El Encanto, manifestaron que si somos capaces de hacer algo así y sacarlo adelante en medio de una situación difícil, no dudaban que el país tiene capacidad para superar los problemas que vive y que si inversionistas como nosotros echaban adelante un proyecto tan ambicioso como otros inversionistas salvadoreños y guatemaltecos iniciando o por iniciar proyectos grandes, somos la punta de lanza que la sociedad necesita para vencer el miedo, miedo a que el país se desmorone, temor a que las políticas de Gobierno se vuelvan confiscatorias, de que la seguridad y el Estado de Derecho no funcionen, lo cual es fundamental para invertir en una sociedad.

Me acompañaba en la conversación Ronalth Ochaeta, representante en El Salvador de la OEA y miembro de la Comisión Técnica que juntamente con el PNUD ha colaborado en montar el plan El Salvador Seguro, y él explicaba a uno de los inversionistas guatemaltecos que el plan es muy bueno pero que hacen falta fondos, y aunque no lo dijo con esa claridad por ser diplomático, imagino yo, personal capacitado en ciertas áreas y limpiar la corrupción escandalosa en los penales a la que ayudaron a crecer políticas equivocadas en gobiernos anteriores, al grado de que algunos piensan que la única forma de arreglar el sistema es sustituir paulatinamente el sistema actual por uno nuevo, para lo cual hay que construir más penales y terminar con los negocios de corrupción que se dan alrededor de ellos para la introducción de celulares, visitas íntimas, fiestas y demás, posiblemente el sistema está tan podrido que no puede curarse con medidas tibias, es cirugía mayor.

Al mismo tiempo tenemos buenas señales. Algo bueno está sucediendo, hay movimiento en las aguas, una fuerte tendencia ciudadana en la que se incluyen muchos jóvenes dispuestos a arreglar el país irrumpiendo en los partidos y en gremiales para defender su futuro. Estos jóvenes crecieron en una burbuja que los protegió de la violencia armada y de la efervescencia social que el país vivió de 1970 a 1992 o nacieron después de la guerra y los Acuerdos de Paz y solo conocen la realidad actual. No vivieron las movilizaciones de masas, no vivieron la crueldad de los secuestros, las ejecuciones, la guerra militar establecida; pero viven en medio de una guerra más compleja, en la que el enemigo es el crimen de menudeo y las maras, fenómeno muy complejo de combatir por su movilidad, agilidad falta de lógica y estrategia de operación para llevarlos a un objetivo, sino son simplemente un desborde social complejo, pero que tiene solución.

Esos jóvenes son esperanza. Pueden entenderse con otros más fácilmente.

Tags:

  • juventud
  • politica
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