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Hay que atender los mensajes ciudadanos que se envían por medio del voto

En lo que se refiere a la distribución partidaria de los resultados electorales, en esta ocasión evidentemente ha habido un voto de castigo para la conducción principal del país, que está a cargo en estos momentos de una línea de izquierda.
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La ciudadanía se muestra cada vez más dispuesta a participar en el quehacer político nacional, tanto por medio de su opinión vertida constantemente sobre los más diversos temas que circulan y palpitan en el ambiente como por la vía directa del voto en los comicios que se van sucediendo dentro del calendario electoral. Por consiguiente, cada elección se vuelve un muestrario de lo que la ciudadanía piensa y siente respecto del desempeño de sus representantes dentro de las estructuras estatales y también en lo que corresponde a los acompañamientos, los malestares y las aspiraciones que resultan de dicho desempeño. En consecuencia, la voz o el silencio de la ciudadanía en las urnas deben ser no sólo captados en sus verdaderas dimensiones sino asumidos con la debida responsabilidad.

Las elecciones legislativas y municipales del pasado domingo merecen, pues, un análisis que no sea sólo de números sino sobre todo de los mensajes que están detrás de los números. En primer término hay que señalar que el porcentaje de ciudadanos votantes fue reducido en relación con la cantidad de electores habilitados. Aunque esto no es una novedad en elecciones de la índole de la que acaba de producirse, es revelador que se siga dando una ausencia tan grande de votantes. Hay sin duda poca motivación para acudir a las urnas en elecciones de este tipo, lo cual indica que hay que mover voluntades no sólo por medio de la propaganda, que ya se ve que tiene efecto limitado al respecto, sino haciendo ver en los hechos que la configuración de los gobiernos municipales y de la legislatura es básica para la buena marcha del proceso político y social.

En lo que se refiere a la distribución partidaria de los resultados electorales, en esta ocasión evidentemente ha habido un voto de castigo para la conducción principal del país, que está a cargo en estos momentos de una línea de izquierda. Tanto en el ámbito municipal como en el área legislativa, el partido ARENA, que es el más fuerte de la derecha, ha quedado fortalecido después de estos comicios. Esto es una muestra de que la visión ciudadana apunta en forma clara hacia el reacomodo de equilibrios en los ámbitos del poder, según se van dando las circunstancias de la realidad sucesiva. Así ha sido desde que la democracia sentó sus bases en el ambiente, lo cual reafirma la confianza en la estabilidad del esquema vigente.

Para los partidos, tanto los que en una determinada coyuntura, como es la actual, salen favorecidos por la voluntad ciudadana como los que reciben una nota de elocuente advertencia, asumir sus respectivos mensajes es la forma más inteligente de responder a dicha voluntad, que es la que en definitiva va moviendo el proceso. Y en este caso, la situación es más comprometida, porque el hecho de que haya elecciones presidenciales a la vista los pone a todos en alerta máxima para que las lecciones de este preciso momento le sirvan de plataforma a la actividad de acercamiento y de convencimiento que está ya en el terreno.

Lo que viene no será fácil para nadie, y tampoco hay espacios para dejar estar los retos que se avecinan. El trabajo sigue de inmediato, con toda su carga de desafíos. Lo que hay que lograr es que el país en su conjunto salga beneficiado.

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