Lo más visto

Hay que confiar en que los electores le apostarán a un país mejor

Si el balance de la nueva legislatura favorece la sumisión o el acomodo a intereses de poder, de la índole que fueren, el país podría entrar en un retroceso institucional de gravísimas consecuencias. Eso hay que evitarlo a toda costa, y el electorado tendría que estar plenamente consciente de ello.
Enlace copiado
La Prensa Gráfica

La Prensa Gráfica

Enlace copiado

Dentro de 48 horas los salvadoreños estaremos pronunciándonos en las urnas sobre cómo quedarán configurados tanto los concejos locales como la legislatura que entrarán en funciones el próximo 1 de mayo para cumplir el período que concluye el 30 de abril de 2021. La campaña ha sido, como es siempre aunque esta vez con mayor intensidad, una verdadera lluvia de ofrecimientos de toda índole, provenientes de las diversas fuerzas que compiten por las posiciones en juego; y lo que ahora se percibe de manera más notoria es el creciente interés ciudadano por darle seguimiento a lo que se ofrece para constatar si se dan los correspondientes resultados en los hechos.

Estas elecciones se están produciendo en un ambiente cargado de complicaciones y rodeado de expectativas. La complejidad de la situación nacional no puede ser ignorada por nadie en el país, porque los efectos adversos los sufrimos todos los salvadoreños, con matices pero sin excepciones, en temas como la inseguridad generalizada, los conflictos interinstitucionales y el estancamiento económico sin salidas a la vista. Los hechos concretos adquieren proporciones inimaginadas, como por ejemplo el grave riesgo en que se halla una figura clave como es el Fiscal General de la República, por su lucha abierta contra la corrupción y el crimen organizado, lo cual ha movido a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a demandarle al Estado salvadoreño la protección debida.

Esto conecta con la responsabilidad que tiene el electorado de elegir con sabiduría a los integrantes de la nueva legislatura, quienes tendrán en el curso de su mandato la tarea de elegir a cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional, que llenarán las plazas de los que han sido en los últimos 9 años un factor de alto relieve en el cambio de línea de dicho cuerpo, al Fiscal General de la República y a los magistrados de la Corte de Cuentas de la República. Si el balance de la nueva legislatura favorece la sumisión o el acomodo a intereses de poder, de la índole que fueren, el país podría entrar en un retroceso institucional de gravísimas consecuencias. Eso hay que evitarlo a toda costa, y el electorado tendría que estar plenamente consciente de ello.

Pero también hay importantes expectativas por concretar en distintos ámbitos de la realidad nacional. Para el caso, tenemos que movernos hacia un clima de racionalidad en el manejo de los asuntos públicos, especialmente aquéllos que más determinan la estabilidad y el progreso. Para ello, la entidad legislativa y las autoridades municipales tienen que poner lo que les corresponde en sus respectivos campos de acción. Una legislatura fuerte, consecuente y motivada es lo que necesitamos en estos momentos, así como entidades municipales que contribuyan en el terreno a que el desarrollo, en sus múltiples expresiones, vaya tomando arraigo territorial.

Estemos muy atentos, pues, a lo que salga de las urnas el domingo que viene. Ojalá que lo que se tenga abone a la buena administración del presente con miras a ir dándole forma a un futuro prometedor.

Lee también

Comentarios