Lo más visto

Más de Opinión

Hay que posicionar la cultura del respeto como un factor decisivo para que todo en el país vaya saliendo adelante

Evitar la retórica ofensiva es, en tal sentido, un elemento estabilizador de las actitudes y normalizador de las conductas.

Enlace copiado
La Prensa Gráfica

La Prensa Gráfica

Enlace copiado

En nuestro ambiente nacional se viene viendo y viviendo desde hace ya bastante tiempo un deterioro muy significativo en las prácticas cotidianas de la convivencia, lo cual no sólo enrarece las relaciones interpersonales de toda índole sino que contribuye notoriamente a que la inseguridad gane terreno de manera incontrolada. En los ámbitos familiares y educativos, la crisis de valores que está hoy prevaleciendo en el mundo se hace sentir de modo inocultable. La desintegración hogareña es un factor decisivo para que las cosas sean hoy lo que son en el plano de las conductas personales y sociales; y la mecanización del fenómeno educativo también opera como elemento que tiende a deshumanizar la formación en todos sus aspectos, y así se constata en forma reiterada.

Cuando la democracia va tomando cuerpo de realidad interactiva, como es justamente el caso de nuestro país durante las décadas inmediatamente anteriores y en la actualidad que se vive, el fenómeno competitivo que por naturaleza se produce tiende a mantener los ánimos en tensión y aun en crispación. Esto último exige que se vayan poniendo en acción mecanismos de autocontrol para que las interacciones no se vuelvan choques constantes en el plano retórico, que es donde comienzan las conflictividades más enrarecedoras de la atmósfera nacional. La política, con sus componentes pasionales propios, se vuelve entonces el escenario que más favorece los arranques desafinados, las reacciones agresivas y los impulsos irrespetuosos; y todo esto se ve con gran periodicidad en todas partes.

El tipo de ánimos que imperan en las distintas atmósferas actuales, desde las nacionales hasta la global, padece una sobrecarga creciente de irrespetos que en ciertos casos se vuelven inverosímiles. Un ejemplo de estos días grafica en forma patética lo que acabamos de decir: en el acto en que el Presidente de Estados Unidos rindió su informe sobre el Estado de la Nación en la Cámara de Representantes de aquel país, el mandatario dejó a la Presidenta de dicha Cámara con la mano extendida sin estrechársela, y dicha Presidenta, cuando el mandatario concluyó su lectura, rompió en pedazos el texto escrito de tal informe, a la vista de todos. Nos preguntamos: ¿Cómo es posible explicar semejantes actitudes en un país que está en la primera línea del poder mundial? Es claro que la cultura del respeto básico brilla por su ausencia.

En nuestro país todos tenemos que hacer esfuerzos reales y significativos para que la convivencia en todos los planos, y muy en especial en el plano político, vaya ganando normalidad espontánea y respetuosa. La arraigada obsesión de descalificar al adversario es un factor muy desestabilizador, y aunque el esquema democrático imperante se ha mantenido firme desde que la etapa de posguerra inició su avance hace ya casi tres décadas, todavía falta mucho para que se pueda hablar de una convivencia realmente normal en todos los órdenes. Y en tal sentido, lograr que tome fuerza una auténtica cultura del respeto es factor decisivo en la buena línea.

Los liderazgos políticos de toda índole, y por supuesto también los liderazgos gubernamentales, tienen que dar el buen ejemplo de la compostura, de la serenidad, del sano juicio y de la convivencia respetuosa.

Evitar la retórica ofensiva es un elemento estabilizador de las actitudes y normalizador de las conductas. No hay que sumarse a ningún tipo de provocación ni montar en cólera contra los que piensan u opinan de modo diferente.

La pacificación de los ánimos es el mejor aporte que se le puede hacer a la buena marcha del país. Las energías hay que emplearlas en lo positivo y en lo constructivo, corrigiendo lo improcedente y fortaleciendo los desempeños acertados.

Tags:

  • convivencia
  • crisis de valores
  • autocontrol
  • liderazgos
  • pacificación

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines