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Hay que tomar a tiempo las decisiones políticas que sirvan para impulsar el desarrollo nacional

Está claro que una de las cosas que más se necesitan en el país para que las corrientes del desarrollo vayan ganando empuje progresivo es que las iniciativas de contenido económico empalmen constantemente con las decisiones políticas.
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Esta semana, en su sesión ordinaria, la nueva legislatura que acaba de instalarse acordó por fin la reforma a la Ley de Carreteras y Caminos Vecinales para hacer posible que se ejecute un asocio público-privado de 11.5 millones de dólares, dentro de la programación del FOMILENIO II en marcha, que permitirá instalar iluminación y videovigilancia en 140 kilómetros de carreteras de 24 municipios del país, haciendo posible con ello no sólo el mejoramiento modernizador de zonas concretas en el terreno sino el impulso a la modalidad de asocios público-privados, que tantos beneficios de progreso real y sostenible generan, como se puede constatar por las experiencias verificables de países que han avanzado notablemente en sus respectivos desarrollos.

Hubo, desde luego, bastante resistencia a la autorización legal que ahora se ha concretado, tanto de entes municipales que argumentaban la limitación a su autonomía como de parte de sectores políticos que, diciéndolo o no, siguen cuestionando que lo privado se mezcle con lo público. En el caso actual, hubo la ventaja de que la reforma aludida formaba parte de los planes que viene ejecutando FOMILENIO II, y el no hacerla hubiera sido no sólo perder un proyecto de gran importancia para las comunidades involucradas y para la modernización territorializada que tanto estamos necesitando, sino proyectar una imagen muy negativa.

El ejemplo de esta decisión, que se logró con el apoyo de todas las fuerzas políticas representadas, estimula sin duda la modalidad de los asocios público-privados, y abre una brecha a la cual habría que seguir dándole alientos promotores. Está claro que una de las cosas que más se necesitan en el país para que las corrientes del desarrollo vayan ganando empuje progresivo es que las iniciativas de contenido económico empalmen constantemente con las decisiones políticas. Tiene que darse una alianza de amplio alcance en todos los escenarios de nuestra realidad para asegurar que los motores del progreso no sólo están bien energizados sino que cuentan con todas las garantías de desempeño suficiente.

Aunque hubo una tardanza injustificada en lograr la aprobación de la reforma aludida, el dato de que dicha aprobación se pudiera concretar en cuanto tomó posesión la legislatura que inicia es una especie de petición concreta de confianza en que las cosas pueden irse desenvolviendo de una manera más sensata y razonada de aquí en adelante.

Entrar de veras y con sustentos firmes en la lógica de los asocios público-privados es un requerimiento de la dinamización económica que tanto se necesita y a la vez sería una muestra de que los salvadoreños podemos coincidir constructivamente en el mejor manejo de nuestros desafíos productivos y competitivos, sin ataduras a los prejuicios ideologizados que tantas retrancas nos han venido poniendo en el camino. Esto hay que seguirlo recalcando en forma persistente.

Es preciso no desmayar ni un solo instante ni bajo ninguna circunstancia en el empeño de fomentar prosperidad para beneficio de todos los salvadoreños. A esto hay que dedicarse como tarea prioritaria.

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