Heroísmo de LA PRENSA – Vuelvo al tránsito

Enlace copiado
Heroísmo de LA PRENSA – Vuelvo al tránsito

Heroísmo de LA PRENSA – Vuelvo al tránsito

Enlace copiado
<p>[email protected]</p><p></p><p>El libro es el mejor amigo; cómpralo aunque no lo leas. Si no puede ser tu amigo, al menos hazlo tu conocido. Este adagio veraz lo he citado muchas veces, particularmente cuando me encuentro en casos donde se ajusta al dedillo. Hace poco lo referí a Germán Arciniegas, máximo americanista libertario, varios de cuyos libros iluminaron las luchas de las juventudes latinoamericanas, incluyendo las de El Salvador, cuya biografía reposó decenios en mis anaqueles y disfruté golosamente hace poco.</p><p>Ahora me toca con “Función Política del Ejército Salvadoreño en el Presente Siglo” del coronel Mariano Castro Morán, Premio Nacional de Ensayo UCA/EDITORES 1983, época por la cual lo obtuve, manteniéndolo sin leerlo hasta estos días.</p><p>A decir la verdad, no lo imaginaba tan bueno. Excelentemente redactado, con robusta documentación que le da gran quilataje histórico, narra desde la “dinastía Meléndez-Quiñónez”, hasta el golpe de Estado del 15 de octubre de 1979, con datos y análisis vastos y penetrantes.</p><p>Relata la gesta más gloriosa del pueblo salvadoreño, las jornadas de abril y mayo de 1944, cuando en inédita e irrepetible unidad, derrocó la dictadura de Martínez. Así como los turbulentos e inciertos meses que siguieron, en una de cuyas coyunturas, los militares nostálgicos acendrados del tirano publicaron el 1.º de julio un manifiesto casi incitando a volver al mismo. El pueblo reaccionó con enorme indignación y sus voceros fueron tres periódicos dignos, Diario Latino con don Miguel Pinto, La Tribuna con Pedro Geoffroy Rivas y el nobiliario ascendiente de este diario LA PRENSA, con don Álex Dutriz. Este mes, aniversario de tan valiente defensa de los valores en que siempre ha creído, LA PRENSA GRÁFICA está de plácemes.</p><p>Volviendo a los accidentes de tránsito, el miércoles 27 de junio pedía paciencia a los lectores y editores, si continuaba llamando la atención sobre esta materia. Pero es imposible, decía, no insistir en la criminal autoría de los conductores y coautoría de los propietarios de los vehículos, que a diario aterran a la indefensa ciudadanía ante la desidia cómplice de las autoridades.</p><p>El señor Martín Portillo, en un e-mail, me incitaba a no frenarme en esta cruzada contra el dolor y la grosera injusticia. Relataba que ese día continuaba la audiencia “contra” (sería más realista decir “a favor”) de los motoristas y los dueños de los vehículos involucrados en el múltiple accidente, ocurrido el 21 de febrero del año pasado, entre tres buses y una rastra cañera, en el que murieron 20, óigase bien, 20; repito, 20 personas y resultaron 105 lesionadas; toda una acción de guerra.</p><p>Portillo decía que los conductores no se presentaron; tampoco los propietarios, cuyos abogados se burlaban de las víctimas, aumentando el desgarrador dolor de sus familiares, pues en uno de los buses iba su joven hermano, lleno de ilusiones a su primer día de clases en el ITCA de Santa Tecla.</p><p>Usted pide disculpas por dedicarle tiempo a esta materia, comentaba, pero si las autoridades pusieran siquiera una fracción del que usted invierte en ella, todo cambiaría; y los usuarios no tendríamos la incertidumbre, cuando abordamos un bus, de si volveremos a nuestros hogares o nos quedaremos triturados en una carretera.</p><p>Sobre los propietarios, afirma que la coautoría es a toda luz evidente. Cuando la policía detiene a un chofer con 70 pasajeros manejando ebrio ¿es que los dueños no saben a quién confían sus unidades? ¿o no les importa? Para mí lo único que les interesa es su dinero y esta conducta, concluye, también tiene rasgos criminales.</p><p></p>

Tags:

  • opinion
  • editorial

Lee también

Comentarios

Newsletter