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Historia de una hiperinflación

Zimbabue tiene nuevo presidente. El dictador se encuentra en su casa. Robert Mugabe, triunfador en la guerra liberacionista del dominio británico, mantuvo el poder 37 años. Su hombre de confianza, el vicepresidente Emmerson Mnangagwa, quien fue forzado al exilio, compañero de lucha, mano derecha durante las represiones e instrumental en los amaños eleccionarios para mantenerse en el poder, ha regresado triunfante y recibido con alegría y optimismo para regir, como nuevo presidente, los destinos del país africano. Algunos hasta esperan que sea el Deng Xiaoping de Zimbabue y dispare un desarrollo económico como el chino.

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Roberto Rivera Campos / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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Zimbabue, según el Banco Mundial, es un país sumido en pobreza, su ingreso nacional per cápita, a paridad del poder de compra, en 2016 ascendía a $1920, el 21.4 % de la población vivía en 2011 con menos de $1.90 al día y 47 % con menos de $3.20. Su esperanza de vida al nacer es 60.3 años.

Robert Mugabe, que alguna vez dijo que en Zimbabue las leyes de la economía no funcionaban de igual manera, provocó con su política monetaria una hiperinflación espantosa. En 2008 se emitieron billetes de 100,000,000,000,000, es decir, 100 trillones en inglés, de dólares zimbabuenses, equivalentes a 2.86 dólares estadounidenses, cuando en los años ochenta la paridad había sido uno a uno.

¿Qué política monetaria puede producir algo como eso? La política usual, emitir moneda nacional para financiar los déficit fiscales. A principios del cambio del milenio, las sanciones internacionales aplicadas al país por la falta de democracia, por la represión y por las políticas de expropiación de tierras, hundieron al país en un caos económico y el gobierno financió sostenidamente sus deudas y gastos con emisión monetaria.

Steve Hanke de John Hopkins (Hanke, Steve H., and Alex Kwok. “On the Measurement of Zimbabwe's Hyperinflation”. Cato Journal, vol. 29, n.º 2, 2009) estimó que en marzo de 2007 la inflación anual ya llegaba a 2,200 %; en noviembre del mismo año, a 26,470 %; en marzo de 2008 a 417,823 %; y en noviembre de ese año a 89,700,000,000,000,000,000,000 %, es decir, ascendía a 89.7 x 1021 %, es decir, cada 24.7 horas los precios se duplicaban. ¡Increíble!

Hanke también ha publicado una tabla ordenada de países con hiperinflaciones (Hanke, Steve H., and Nicholas Krus (2013). ‘World Hyperinflations’, In Robert Whaples and Randal Parker, Routledge Handbook of Major Events in Economic History). En esa tabla Hungría ocupa el primer lugar con una hiperinflación mensual de 4.19 x 1016 ocurrida en el mes de julio de 1946 y Zimbabue el segundo. Venezuela actualmente se encuentra en esa tabla con una hiperinflación mensual de 219 %. A Zimbabue solo le tomó 11 meses para pasar de 240 % mensual al máximo mensual de 7.96 x 1010. Demasiadas semejanzas.

En 2009 se le echó llave a la política monetaria y se adoptó una canasta de monedas extranjeras en donde el dólar estadounidense era la referencia principal, eso permitió que el financiamiento perverso del déficit desapareciera, que la inflación se estabilizara y la confianza comenzara a recuperarse.

Pero duró poco. Después de 2013 se introdujo el Nuevo Zim Dólar para volver a financiar el déficit. Entre otros problemas graves que el nuevo presidente tendrá que afrontar está la amenaza hiperinflacionaria con el rebrote inflacionario reciente.

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