Lo más visto

Más de Opinión

Hitler, Bukele y el primer reich salvadoreño

Enlace copiado
José Miguel Fortín Magaña / Médico psiquiatra

José Miguel Fortín Magaña / Médico psiquiatra

Enlace copiado

Hace unos días fui invitado a un programa de radio y una vez más fui atacado con todo tipo de insultos y amenazas por la más absurda grulla de troles y fanáticos bukelianos, intolerantes ante la crítica hecha con toda fuerza por mi persona, hacia su mesiánico líder, al que considero el más peligroso de los políticos en la historia moderna de El Salvador; impresión que se consolida con cada encuentro que tengo con los fanáticos del primer reich del neonazi que pretende ocupar la silla presidencial.

Si alguna duda tenía sobre la ausencia del espíritu democrático en este oscuro personaje, esta se despejó al compás de sus amenazantes marionetas y luego en el ENADE oyendo y analizando sus gestos, su expresión corporal y sobre todo las acciones que comprueban inequívocamente su paranoia, como lo demostró la presencia del guardia armado que mandó colocar a dos metros de donde se encontraba (siendo el único en esa sala con cientos de asistentes, donde llevó y paró delante suyo, como estatua de marfil, a un guardaespaldas, incluyendo dentro de los que no lo hicieron, al vicepresidente de la república, a los magistrados y diputados, alcaldes y funcionarios, además de los más importantes empresarios del país).

A estas alturas, si alguien quiere encontrar alguna comparación histórica entre este prepotente y sus secuaces, que busque en los anales de la Alemania nazi antes de la guerra, en donde las turbas hitlerianas destrozaron primero mediáticamente y después literalmente a cuanta persona se les opuso. Al principio el führer lo hizo aduciendo que los políticos habían traicionado los ideales de la patria y ahí aglutinó a cuanto ciudadano descontento encontró y les ofreció un Estado próspero en donde el nuevo orden (¿nuevas ideas?) duraría mil años; y luego, llenando de odio a sus seguidores contra cualquiera que no pensara como él, terminó aniquilándolos, cuando ya había adquirido suficiente poder. Entonces cerró medios de comunicación y amordazó opiniones, ya por el miedo, ya por el garrote. Al inicio, algunos demócratas creyeron en Hitler, pero muchos de ellos pronto se desencantaron y se retiraron del proyecto y otros, los que persistieron, terminaron pagando tristemente con su propia vida el error de haber confiado en un monstruo que se valió de la democracia para entronizarse, debido a la paranoia que vivía.

El peligro de confiar en un psicópata delirante, con un contenido mesiánico indubitable, rodeado de una maquinaria oscura de propaganda, es que estás confiando tu suerte a un loco; y eso resulta tan descabellado, como pretender que maneje el vehículo en el que vas, alguien que no tiene ojos.

Después de haber oído a Bukele en el foro de la ANEP, en donde se le invitó a dar propuestas, junto a los otros candidatos a la presidencia; después de oírlo no dar una sola, sino hablar como un desquiciado que todo se resolvería construyendo un aeropuerto de trescientos millones y de insultar a todos los demás; después de verlo parado con las yugulares a punto de explotar, al mejor estilo de Hitler gritando al pueblo alemán con guardias rodeándole; después de leer a su lacayo Pedro Dumas amenazando veladamente ya, a quienes él considera importantes para hacerlo, dejando para más adelante a los comunes mortales; no me cabe la menor duda, reitero a quien me quiera oír:

¡Cuidado, Patria querida, que se aproxima el peor de los peligros, como pasó antes en Alemania, Venezuela y en tantos otros sitios. De nosotros depende detenerlo!

Tags:

  • crítica
  • prepotente
  • contenido mesiánico

Lee también

Comentarios