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Honor a quien honor merece

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José Afane - Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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Desde el inicio del siglo XX, nuestra patria ha estado bendecida por el espíritu emprendedor salvadoreño. Un espíritu en plena acción por los primeros inmigrantes, quienes suplían la demanda en almacenes, ferreterías, fábricas de tejidos, etcétera. A medio siglo, la televisión vino a impulsar el comercio, y surgió una pujante industria publicitaria, comunicando ofertas de todo tipo, no solo en la TV, sino también en la radio, la vía pública, el cine y, más adelante, el internet y los celulares que terminaron de integrar la oferta con la demanda en todo el país.

Los emprendedores guanacos son tigres reconocidos mundialmente por su astucia y rapidez. Cuando hay necesidad de comida, no falta una señora emprendedora echando pupusas, o un pick up vendiendo el plato del día. Hoy con el covid, no faltaron vendedores de alcohol gel y mascarillas, de todo tipo, por todos lados. Aplausos para ellos por ayudarnos a protegernos.

El alma emprendedora salvadoreña solo busca salir adelante. La sobrevivencia ha llenado, de gente trabajadora, a tanto call center, taller, farmacia, salón de belleza, maquila y centro de distribución. Nos rebuscamos por machucar el inglés; por descargar la app del momento; por andar en la jugada y no quedarnos atrás. Nos ubicamos en el ambiente que sea; se nos quita rápido la pena; marcamos nuestra historia al perseguir el sueño gringo, y demostramos nuestra garra en los USA. El salvadoreño echa riata donde lo pongan.

Le vendo café recién tostado, le llevo hierbas anti covid, le hago el mandado, le traigo el almuerzo, le pinto, le amenizo, le arreglo, le resuelvo; ¿va querer tacos con cerveza helada?; pruebe nuestros panes del buen gusto; la súper mariscada, la sopa del día. Tanto emprendedor, fuente de empleo, motor de nuestro país.

En la otra esquina, la lacra política, sin liderazgo; freno de nuestro empuje emprendedor. Fuente de división, incertidumbre, falta de seguridad, salud y educación. En vez de ayudarnos a salir adelante, nos complican la existencia. No queda de otra que salir a echar la soca, pues nada podemos esperar de la administración pública.

Menos mal, los emprendedores salvadoreños saben enfrentarse a la incertidumbre con ganas de salir adelante, sin ahuevarse. Iniciativa, pasión, independencia, habilidad y gestión de negocio, son sus principales características. Con capacidad para aprender nuevos conocimientos y habilidades. En resumen, le entran a todo; si hay lluvia, venden paraguas; si hay viento, venden piscuchas. Sea lo que sea, lo que importa es salir a flote.

Venga esa mano a los que le echan ganas; los que se arriesgan; los que no le hacen mala cara a echar riata; la señora con pisto en el delantal; el agricultor con sudor en la camiseta; el mecánico que se cubre el cuerpo de grasa y no le importa. Un aplauso por mantener encendida la llama guanaca, pese a la pandemia sanitaria y a la pandemia política que nos rodea.

Tags:

  • honor
  • emprendedor
  • sobrevivencia

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