Horizonte abierto

Me orienté hacia la contemplación y la reflexión desde los inicios de la vida, como algo que me nacía espontáneamente desde las profundidades del ser, llevado de la mano por mis propias realidades.
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De seguro hay componentes genéticos desconocidos en todas nuestras actitudes y tendencias básicas, pero también hay, qué duda cabe, factores ambientales tanto en lo emocional como en lo físico. El no haber vivido en ningún instante sobreprotección familiar, y en muchos sentidos más bien desatención familiar, me proveyó desde el principio impulsos de autorrealización que se me hicieron parte de la naturaleza anímica. Y además, ahí estaba la misma Naturaleza ofreciéndome sus senderos arbolados y sus colinas anuentes, con el cielo abierto alrededor. Un doble escenario de libertad por donde transitar en busca de espacios ocupables. Vivir es, en definitiva, sobrevivir con imaginación y con ilusión. Todos, al modo particular de cada quien, somos capaces de imaginación y de ilusión, aunque hacer que ambas funcionen constituya siempre un desafío que se debe asumir como tarea problemática. Lo que hay que asegurar, en cualquier circunstancia, es tener a la mano algunas llaves de la propia conciencia para abrir en su momento las válvulas del destino posible.

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