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Hoy nos toca enfrentar el futuro desde ya, con todos los instrumentos necesarios para lograrlo

Para que haya auténtico progreso económico hay que propiciar un mejoramiento de la vida en todos los órdenes, tanto dentro de los entes empresariales de todo nivel como en los más diversos espacios donde se desenvuelven día a día los individuos y sus grupos familiares.

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Una de las características más notorias de los tiempos que corren en todas las latitudes y en todas las zonas del mundo es el imperativo de sumar voluntades en la ruta de la evolución, posibilitando así que los dinamismos transformadores, que están ahora más activos que nunca, puedan ejercer su función de cambio tal como la realidad lo demanda. Nada de esto es ya opcional, como parecía al inicio de esta nueva época en la que vamos todos cada vez más inmersos. Ya no es posible ignorar que estamos en un tiempo en que la visión y la interacción manejadas como factores ineludibles de sostenibilidad y de progreso están aquí para quedarse y seguir adelante.

En todos los ámbitos se hace cada vez más evidente que hay que funcionar de manera interactiva y visionaria; y eso abarca lo público y lo privado, como se está evidenciando cada día con más fuerza. Los Gobiernos, y desde luego el nuestro no podría ser excepción, se hallan compelidos por la fuerza de los hechos cotidianos y por la dinámica de los fenómenos socioeconómicos y geopolíticos, a asumir sus responsabilidades según la lógica de estos tiempos, dejando atrás las tendencias reductivas y los criterios aislacionistas. Hay que sumarse a las aperturas globalizadoras, en todos los ámbitos del quehacer humano, desde las comunidades más aisladas hasta los grandes centros de poder.

Uno de los signos más visibles de esta renovación de perspectivas es el que proviene de la Responsabilidad Social Empresarial, que empezó siendo un ejercicio filantrópico y hoy es un despliegue de iniciativas renovadoras tanto hacia el interior de las empresas como hacia sus diversos entornos. Como ha dicho en forma sintética la Directora Ejecutiva de FUNDEMÁS, en el ámbito de la Semana de la Responsabilidad Social Empresarial y Sostenibilidad que está en curso, "las empresas van comprendiendo que su rol va más allá que ser agentes económicos; su labor hoy es transformar y guiar la sociedad hacia el desarrollo sostenible". Un desarrollo integrador y proyectivo, en el que lo humano juega el rol principal.

La responsabilidad social y la responsabilidad empresarial han ido, van y seguirán yendo enlazadas, como es propio de su naturaleza; y el hecho de que la conciencia de ello se vaya afianzando y expandiendo cada día más es una de las señales más esperanzadoras y animadoras de esta época. Para que haya auténtico progreso económico hay que propiciar un mejoramiento de la vida en todos los órdenes, tanto dentro de los entes empresariales de todo nivel como en los más diversos espacios donde se desenvuelven día a día los individuos y sus grupos familiares. Todos los problemas acaban siendo compartidos, y por eso los tratamientos y las soluciones también tienen que serlo.

Satisface y alienta el hecho de que la conciencia de responsabilidad y el reto de sostenibilidad vayan ganando cada vez más incidencia en el quehacer nacional. Esto abona a la modernización democratizadora que es tan determinante.

Agradezcámosle en primer término a la realidad por ir poniendo los énfasis donde deben estar. Si atendemos las señales, el futuro estará a nuestra disposición.

Tags:

  • evolución
  • aperturas globalizadoras
  • Responsabilidad Social Empresarial
  • progreso

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