Lo más visto

Más de Opinión

Huellas y cicatrices de la pandemia

Enlace copiado
Óscar Manuel Batres B.

Óscar Manuel Batres B.

Enlace copiado

Estamos en los últimos tramos del año 2020. Será un año especial que dejará huellas y cicatrices en la historia de la humanidad por el sufrimiento causado por la pandemia, y los efectos que ha causado en la vida de todos los pueblos.

Habrá huellas que dejarán su marca en la historia por los cambios que ocasionó en los estilos y hábitos de vida en la sociedad, los modelos de negocios de las empresas, las modificaciones en los esquemas de funcionamiento de las organizaciones, y la reacción de la comunidad internacional y los organismos multilaterales para atender esta clase de emergencias, y los efectos que tiene en los países más pobres y sectores más vulnerables. Por otra parte, a todos nos ha dejado un mensaje que debemos tomar conciencia de que hay que estar alertas y preparados para sobrellevar con responsabilidad eventos inesperados.

Dejará cicatrices. Nadie ha salido ileso de un choque tan grande. Además de la angustia y el dolor provocado por los efectos de la crisis sanitaria, son grandes las heridas que a todos ha dejado por el efecto que ha tenido en el funcionamiento de las estructuras productivas y el Estado. Se ha visto mermada la capacidad de los sectores público y privado. Se necesitarán grandes esfuerzos para la recuperación, y para que en las finanzas públicas se vuelvan a crear espacios que le permitan al Estado desempeñar su función. Por esta razón, la crisis nos ha obligado a todos a replantear prioridades y proyectos.

Se empieza a ver señales alentadoras sobre el final de la crisis sanitaria, pero tomará tiempo para que la tan esperada vacuna se produzca en las cantidades requeridas a nivel mundial, y los sistemas de distribución tengan la capacidad para llevarla a todos los sectores, y en condiciones accesibles para todos. En cuanto a la recuperación económica, la mayor parte de pronósticos indican que en 2021 todavía no se alcanzarán los volúmenes de actividad que había antes de la pandemia. No se recuperarán todas las pérdidas que ha provocado la contracción económica de 2020.

En el país está en debate el Presupuesto para 2021. Está habiendo muchas contribuciones para mejorar el análisis y las discusiones, y el Gobierno tiene la oportunidad de explicar con claridad cuáles son los planes que tiene para mantener y mejorar sus programas sociales, y contribuir a la recuperación económica. El Estado tiene muy poco margen para aumentar sus ingresos, más que lo que se puede hacer estimulando un aumento de la actividad económica.

Ante un panorama tan complejo es necesario reforzar y mejorar las medidas de control que deben aplicarse para el uso de los fondos públicos. Por esto hay que aplaudir que la Asamblea Legislativa la semana pasada haya retirado del pleno la aprobación de nuevos préstamos por $300 millones. Los comportamientos, actitudes y acciones del Gobierno no generan confianza y seguridad que han hecho un buen uso de los fondos públicos. Tampoco tenemos espacios para seguir aumentando los niveles de endeudamiento. Es en estas circunstancias en donde debemos ver el funcionamiento de la nueva Comisión de Veeduría que se formó después de que las primeras 5 instituciones nombradas renunciaron por la falta de colaboración, y el bloqueo del Gobierno para realizar su función. La pasividad e irrelevancia que hasta ahora tiene esa Comisión ante situaciones tan delicadas es preocupante.

La Asamblea Legislativa debe mantenerse firme en esa resolución. En el Congreso de los Estados Unidos también ha habido manifestaciones de preocupación por la poca claridad del Gobierno para explicar el uso de los fondos públicos. Ojalá una de las huellas más visibles que deje la pandemia sea que en el país se dieron pasos decididos para mejorar la transparencia y el control.

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines