I+D, patentes y crecimiento económico...

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Existe una considerable cantidad de casos, artículos, libros e informes que comprueban la hipótesis de crecimiento económico basado en Investigación y Desarrollo (I+D) y en el desarrollo de patentes. El caso de Malasia es ejemplar: año 2001: 302 patentes, PIB $380.11; año 2005: 921 patentes, PIB $476.67; año 2010: 1,937 patentes, PIB $593.37; año 2015: 2,299 patentes, PIB $767.62... Las patentes crecieron 76 % y el PIB se duplicó... Se pueden ver todas las estadísticas en: http://www.wipo.int. Otro caso emblemático es India, pasó de 1,137 patentes en 2010 a 3,415 patentes en 2015, el salario mínimo incrementó en un 100 %. Como referencia en Estados Unidos se registraron en 2015 un total de 325,979 patentes, de las cuales 155,982 fueron propias.


Esta semana tuve el privilegio de conversar y trabajar con el Ing. Raimondo Sessego, R&D Testing Development de la empresa NXP en Arizona; su especialidad es sensores, y ya cuenta con 25 patentes en su haber en materia de seguridad automotriz. Sessego nos explicó el desarrollo y la importancia de las patentes en los sectores industriales, y el aporte de la academia; también listó las 10 principales patentes de 2015 en Estados Unidos: IBM, headquartered en Armonk, Nueva York; Samsung Electronics Co., headquartered en Suwon, Corea; Canon Kabushiki Kaisha, headquartered en Tokio, Japón; QUALCOMM INC.; GOOGLE, INC.; Toshiba Corporation, headquartered en Tokio, Japón; Sony Corporation, headquartered en Tokio, Japón; LG ELECTRONICS INC., headquartered en Seúl, Corea; Intel Corporation, headquartered en Santa Clara, California; y Microsoft Corporation, headquartered en Redmond, Washington.


A la vez, Sessego nos planteó el reto. ¿y El Salvador cuántas patentes...? Obviamente nos preguntamos ¿es posible patentar en El Salvador contando con 41 universidades...?; ¿cuál es el camino...? La patente es un derecho exclusivo a un producto o un proceso, se trata de un derecho a un invento o una solución técnica (una solución de cómo hacer algo); el invento patentado debe ser revelado al público, y el dueño de la patente puede dar permiso –o licencia– para que otros utilicen su invento; en síntesis es Propiedad Intelectual, y como tal está vinculado a procesos científicos, a prototipos y a investigación y desarrollo.


Si no patentamos estamos condenados a ser consumidores, a comprar –y caro– las soluciones y productos que se diseñan y producen en otros países; nuestra industria tendrá poco valor agregado y para mejorar o solucionar sus problemas dependerá del exterior.


Cambiar este contexto supone movernos del paradigma científico actual –socio-económico– al nuevo modelo STEM, acrónimo en inglés de Science, Technology, Enginereeing and Mathematics (o STEAM, con A de Art); esto supone diseñar un nuevo enfoque didáctico para enseñar ciencias en Educación Media y en los primeros años universitarios: aprendizaje por proyectos o problemas de manera interdisciplinaria y multidisciplinaria, pero con problemas de la vida real, para que sea significativo y pertinente, y sobre todo para que los estudiantes conozcan, pero a la vez comprendan y apliquen lo que aprendan. Si no cambia el paradigma seguiremos produciendo estudiantes “consumidores”, y hay talento para mucho más...; parafraseando al P. Ellacuría es importante formar “agentes” (para fomentar el hacer), “actores” (para replicar roles) pero sobre todo autores (para crear).


Lo anterior demanda tres cosas fundamentales: a) revisar el currículum y la didáctica (lo que se enseña y cómo se enseña); b) vincular mejor la academia con el mundo productivo (educar para el mundo real); y c) mejorar la inversión en laboratorios y especialistas (la ciencia de verdad es un poco cara, la de mentira es barata y altamente ineficaz). No podemos seguir engañando a la gente con títulos sin valor, en la economía de la información y en la sociedad del conocimiento la riqueza está en las ideas.
 

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