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Ideas para salir de la postración y el entrampamiento

Con un liderazgo político sin visión y estrategia para semejante desafío, El Salvador no tiene ahora futuro alguno porque se agotó seguir administrando la pobreza y el pasado...
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La deuda pública superará pronto el 70 % del PIB con proyecciones de crecimiento de apenas 2 %, con 66 % del empleo en el sector informal, con deterioro creciente de las calificaciones de riesgo y del clima de negocios, con los menores niveles de inversión e innovación de la región, y uno de los mayores índices de vulnerabilidad social y ambiental y de homicidios a nivel mundial. Con un liderazgo político sin visión y estrategia para semejante desafío, El Salvador no tiene ahora futuro alguno. ¿Cómo salimos de semejante postración y entrampamiento?

Lo primero es reconocer que la problemática que enfrentamos es de carácter estructural, requiriendo procesos de transformación sostenidos de mediano y largo plazo. Esta problemática estructural es resultado de las distorsiones y el agotamiento progresivo de la economía sin perspectivas de crecimiento; de la desintegración, postración y epidemia social; de la saturación del transporte y la movilidad en el área metropolitana de San Salvador; del profundo deterioro y vulnerabilidad medioambiental; y de una institucionalidad del Estado que quedó rezagada en visión, planes estratégicos y capacidades profesionales para enfrentar los problemas del presente y los desafíos del futuro. Con la mayor parte del liderazgo político sin visión y estrategia para semejante desafío, El Salvador no tiene ahora futuro alguno, porque se agotó seguir administrando la pobreza y el pasado. Ahora se trata de diseñar, planificar y construir el futuro, desatando la creación de riqueza y oportunidades.

El gobierno se agotó tempranamente, lo que aunado a los cálculos electorales de la oposición no permitirá cambiar el rumbo en el año que le queda antes de dar inicio la coyuntura electoral 2017-19. Los costos del ajuste económico y la agudización de la confrontación serán el plato de cada día.

El próximo gobierno deberá implementar un plan de emergencia para enfrentar desde el primer día la agudización de la crisis fiscal, de seguridad y de gobernabilidad, pero deberá disponer de visión, estrategia, planes y hojas de ruta en las principales áreas e instituciones del gobierno. Solo con visión y planes de mediano y largo plazo se podrán tomar las primeras grandes decisiones con los mejores liderazgos y profesionales y la mejor asesoría y cooperación internacional.

Prioritario será crear un nuevo clima de entendimiento, confianza, certidumbre y visión de futuro. Solo así concertaremos las voluntades nacionales y el respaldo internacional que requiere semejante empresa. Pero la visión no puede limitarse a lo nacional, debe ser centroamericana e internacional para estabilizar el triángulo del norte y liderarlo concertadamente a la prosperidad y el futuro. Con pequeñez de territorio y visión no le interesamos a nadie. Obligados estamos a pensar y actuar en grande, comenzando con Centroamérica y nuestros hermanos cercanos del mundo.

Hay que apoyar lo que funciona, crece y tiene éxito en la industria, agroindustria y servicios, ya insertados competitivamente en la economía internacional. Hay que priorizar el impulso de la nueva economía de la que dependerá la creación sostenida de empleos decentes, el incremento sostenido de exportaciones para superar el enorme déficit comercial, y los ingresos fiscales crecientes para superar el déficit fiscal y reducir la deuda pública: desarrollo logístico nacional/regional, turismo médico, atracción de industria exportadora de bienes y servicios de gran valor agregado dirigido a los mercados del Norte, Centro y Suramérica, y del Caribe que en dos décadas liderará Cuba.

Especial atención deberá tener la agricultura competitiva y sostenible y la creación de empleos e ingresos en el mundo rural. Hay que revitalizarla y desarrollarla comenzando con el café pero asegurando mayores estándares de calidad, competitividad y valores agregados diversos. Hay que priorizar la agricultura y agroindustria del cacao, la moringa y demás hierbas medicinales de fácil producción y capacidades preventivas/curativas y de ingresos crecientes, y apoyar las pequeñas y medianas granjas agropecuarias de aves, animales, frutas y hortalizas. Hay que priorizar el desarrollo de la zona oriental del país y cultivar cientos de miles de hectáreas de tierras ociosas, retomando el plan maestro de desarrollo en proceso de actualización por la cooperación japonesa. Y hay que continuar fortaleciendo el desarrollo de la micro, pequeña y mediana empresa y sacando progresivamente de la informalidad el empleo y la actividad económica principal a dos tercios de la población económicamente activa. Prioritario es la transformación de la educación y destrezas de nuestros jóvenes que el futuro son.

Este gran proyecto de transformación sostenida requerirá de una amplia alianza de fuerzas democráticas, modernizadoras y progresistas y sus correlatos cívico-políticos, y de un gran respaldo de Estados Unidos y la comunidad internacional. No nos podemos dar el lujo de otro fracaso más.

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