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Impedir un Prometeo encadenado

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Roberto Rubio-Fabián / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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Las instituciones de control, sobre todo la Sala de lo Constitucional, la CSJ, la Fiscalía y la Corte de Cuentas, tenían delimitado su campo de acción por parte del sistema de partidos políticos: no ir más allá de los intereses del gobierno de turno y sus aliados. La dependencia partidaria y el reparto de cuotas en la Asamblea Legislativa en la elección de funcionarios de segundo grado demarcaban el terreno donde dichas instituciones se moverían. Pero un buen día, como Prometeo, una independiente Sala de lo Constitucional transgredió las fronteras impuestas por el "Olimpo Político", y llevó sin su permiso el fuego a los mortales.

Esa Sala no pudo ser encadenada. La Corte Plena se vitalizó. La Sección de Probidad de la CSJ resucitó. El Instituto de Acceso a la Información Pública dio algunas señales de vida. Más adelante, después de una fiscalía turbia y oscura, esta emanó algunos destellos de luz. Asistimos entonces a reformas políticas y electorales que fortalecieron nuestra tierna democracia, se enderezaron leyes torcidas, se limitaron prácticas políticas consideradas normales, se desvelaron secretos que no lo eran (nombre de asesores legislativos, declaraciones patrimoniales de funcionarios y sus auditorías), la justicia comenzó a alcanzar a los de arriba, se llevaron al pasillo de la justicia a altos funcionarios, entre ellos tres expresidentes, uno de ellos prófugo y otro, en un hecho sin precedentes, condenado.

Las circunstancias históricas permitieron que el fuego comenzara a expandirse entre los mortales. Pero como todo fuego, no solo ilumina sino también quema. Y sonó la alarma entre algunos de los operadores del Olimpo Político ante la hibris cometida por algunos mortales. La llama libertaria les amenazaba.

Como muchas cosas en la vida, la acción produce reacción, las buenas acciones generan malas resistencias, los avances producen temores y retrocesos. Es así que la incipiente llama expandida del Estado de Derecho, del fortalecimiento de la institucionalidad democrática, de la independencia de poderes, resultaba incómoda en las cloacas de los corruptos y autoritarios. Y entonces reaccionaron alertados los dioses malignos, como Tántalo y Cronos que cocinaban y/o comían a sus propios hijos para no compartir el trono con nadie, tratando de apagar la llama y encadenar a Prometeo.

Sin duda los avances que tuvimos con la Sala de lo Constitucional y tenemos con la Fiscalía develaron la importancia que tienen tales instituciones para robustecer nuestra democracia y el combate a la corrupción e impunidad. Pero este hecho histórico también revela a los corruptos y autoritarios la importancia de encadenar y controlar a los que controlan.

De ahí la operación maligna de algunos partidos por encadenar la Sala de lo Constitucional, como posteriormente lo intentarán en la elección del fiscal. No menciono con nombre y apellido a los partidos/diputados que se alinean con Cronos o Tántalo y que son los principales culpables que no tengamos a estas alturas una buena Sala. Basta que el ciudadano se fije en quiénes quieren colocar a candidatos/as que no están entre los mejor evaluados, e insisten en colocar a los peor o medianamente evaluados, y cuyo único mérito es la fidelidad partidaria o la compra de su voluntad para ocultar las fechorías de los corruptos y/o defender la podredumbre de los malignos. Por ello, hoy más que nunca involucrémonos en la lucha por impedir un Prometeo encadenado.

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  • instituciones de control
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