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La estratagema de avivar la confrontación partidaria obstaculiza la construcción de un entendimiento básico para enfrentar la insolvencia financiera del GOES y los efectos de la política antiinmigrante de EUA. La miopía de los tomadores de decisión es preocupante. ¿Por qué? Debido a que es probable que se reduzca en el mediano plazo (1) el envío de remesas familiares (ingresan cerca de $11 millones diarios) y (2) la cooperación estadounidense en áreas estratégicas. Además, existe el riesgo que se produzca un ingreso repentino de numerosos deportados con antecedentes criminales. Lo más delicado de este escenario es que se aceleraría la descomposición social y la penetración del crimen organizado. Es decir, se darían las condiciones propicias para el ascenso de la violencia delincuencial (anarquía).
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Dada la imprevisibilidad de las consecuencias del escenario aquí descrito, la sociedad civil debería reaccionar y colaborar en el rescate del país. Esto es importante porque actualmente se percibe una actitud pasiva o conformista en incontables compatriotas. En este sentido, es conveniente subrayar que la esencia de la solución no solo está en lograr un crecimiento económico arriba del 3 % en los próximos diez años. La clave también está en activar la participación ciudadana y favorecer la cohesión social. Ha llegado el momento que los salvadoreños piensen en su país como el lugar donde van a vivir sus hijos y nietos.

En este marco, a continuación se describen cinco segmentos poblacionales que expresan la variedad y complejidad de intereses, percepciones y perspectivas existentes. Consiguientemente, conocer la sociedad salvadoreña de hoy en día y sus múltiples actores es una tarea fundamental e impostergable.

Segmento 1. Dirigentes partidarios, gubernamentales y empresariales (poder político y económico). La lucha por el control del aparato estatal –marginando a ciudadanos y territorios– tiene diferentes motivaciones: (a) beneficiarse del poder público, y (b) abrazar el centralismo para defender el statu quo.

Segmento 2. Comerciantes y trabajadores informales (emprendedores que pagan pocos impuestos). La estrechez del mercado laboral y la ineficiencia de la administración pública favorecen estas prácticas. Cerca del 70 % de la población económicamente activa labora en el sector informal.

Segmento 3. Personas que hacen del delito un modus vivendi (bandas delincuenciales). Los negocios ilícitos (prostitución, tráfico de personas, extorsión, contrabando, venta de drogas, robo y otros) están en fase de expansión.

Segmento 4. Connacionales que llevan en sus espaldas la carga tributaria (clase media). Son contribuyentes que están reduciendo su presupuesto familiar al pagar cada vez más impuestos (sin recibir servicios públicos de mejor calidad).

Segmento 5. Compatriotas dedicados a llevar diariamente la comida al hogar (la mayoría de salvadoreños). Muchos de ellos también tienen listas sus maletas para emigrar. Es decir, innumerables connacionales no tienen tiempo ni interés por conocer la cosa pública.

Conclusión: al relacionar el contexto externo (política antiinmigrante) con la realidad nacional (desencanto ciudadano y ola criminal), se advierte un retador panorama. Dos son los mayores riesgos: (1) que la anarquía se imponga y conduzca a la militarización del país, y (2) que el ajuste fiscal golpee particularmente a los segmentos 4 y 5 y se expanda la informalidad y los negocios ilícitos. Conviene, entonces, que los ciudadanos y territorios levanten su voz constructivamente. De lo contrario, es imprevisible la gobernabilidad democrática en El Salvador.
 

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