Inmigración de salvadoreños por el TPS

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El TPS para El Salvador es un problema mercantil o económico, si se suspende el TPS en EUA a nuestros hermanos inmigrantes, este gesto de relaciones con el Gobierno de El Salvador es histórico desde el nacimiento como República, hoy por circunstancias de un mal manejo diplomático y un gobierno mal plantado, está en proceso la suspensión.

Señora embajadora de EUA, en nuestra República existen salvadoreños que mantienen una aversión y no agradecimiento en el gobierno de turno, en este sentido democrático y autónomo, con sentido de honestidad puedo dictarle que soy consciente de que la política del gobierno actual no repara ni le interesó al decir que los jóvenes tienen apenas la idea de no tener la madurez suficiente para discriminar entre la política correcta y la incorrecta de El Salvador, creo que el discurso de los 3 años de gobierno este problema por lo menos lo hubiera mencionado y pedirle ayuda al Gobierno de Estados Unidos.

Vamos a hablar primero de seguridad, se está jugando con estadísticas y burlándose del dolor ajeno, me pregunto dónde se va albergar a tanto inmigrante, entre ellos gente laboriosa y pandilleros. Segundo: la salud, con hospitales recién inaugurados donde solamente existe la obra gris, careciendo de medicinas y amueblado. Tercero: oportunidades de trabajo como se mencionó en el discurso, si no hay inversión nacional e internacional es obvio que no hay fuentes de trabajo. Cuarto: Por qué pensar en dos discursos y no ser consecuente con mi pueblo.

El Gobierno tiene que aceptar que la empresa privada es la que mantiene la empresa pública, con base en la recaudación de impuestos, porque sin impuestos no hay empresa pública. Si hablamos de ideología puedo decir que un gobierno socialista no es ni parecido al de El Salvador, si pretenden decir que es socialista es mentira porque un gobierno socialista primero piensa en el capital humano y en el futuro de la juventud, en cambio este piensa endeudar al país con deuda de miles de millones de dólares, dejando el futuro de generaciones de jóvenes con una deuda.

Señora Jean Elizabeth Manes, excelentísima embajadora de Estados Unidos, no busco un moralismo excesivo o una hipocresía, solo pienso en la lección que este Gobierno me deja, no soy crítico ante su gobierno, al contrario, le pido misericordia y que sea Dios el que les dé su recompensa al tener su firmeza, al suspender la deportación de mis hermanos.

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