Interrogantes en un nuevo año

Es difícil predecir el futuro, incluso cuando las estadísticas en cualquier campo de actividad, como el eleccionario, señalen tendencias o un poco de lógica. Lo que sí desea la población es que muchas cosas torcidas se enderecen, que las leyes se cumplan como manda la Constitución y que en la Asamblea Legislativa se legisle por consenso, sin deslealtades y “zancadillas”.
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Algunos analistas, aplicando su experiencia, externan predicciones; existen individuos en función de adivinos y agoreros, de inicios de año –tal como lo comprobamos en más de una ocasión al cierre del mismo– que los sucesos pronosticados concluyeron en desaciertos.

Con la satisfacción de que los transfuguismos serán cosas del pasado, esperamos que la Asamblea Legislativa, por sabia decisión de los electores, en los comicios de marzo, tenga un balance numérico del cual emerjan soluciones de beneficio general y no partidario. Ser representantes de todos los estratos del país garantiza que la justicia, equidad, trasparencia y austeridad tengan los espacios para fortalecerse mejor y la oposición un verdadero protagonismo.

Después de las elecciones, debe cuidarse de que no se siga repitiendo la inestabilidad administrativa, el irrespeto a los escalafones; el favorecer con plazas a los colaboradores de campaña, sin considerar capacidad.

Según tradiciones, se acostumbra hacer listas de buenos propósitos con un nuevo año, aunque en ocasiones la voluntad flaquee para su cumplimiento. Consideramos, en lo personal, optar por una lista de interrogantes y titularla “a quien corresponda”.

Ahí les va: ¿Por qué no se analiza el número de sindicatos en instituciones del Estado y autónomas, considerando los reducidos presupuestos para funcionar? Si bien sus acciones pretenden mejorar condiciones de trabajo, el daño colateral provocado, en especial en la atención a la salud, afecta sobremanera a los pacientes. Deberían existir asociaciones de derechohabientes, bien organizadas (porque ya se cansaron de ser “pacientes”) para defender sus derechos.

Otras preguntas: ¿Cuándo se cumplirá la prohibición de habilitar edificios dañados por los sismos? ¿Lo aplicarán como debe ser las autoridades correspondientes y lo tomarán en cuenta los candidatos en sus agendas, por estética y seguridad humana? Urge, también, una revisión de funcionamiento de los 20 diputados del PARLACEN para que haga más práctico y optimice su trabajo integracionista.

Asimismo, ¿está dando los frutos que proyectaba su creación la Ley LEPINA? ¿Se planificó bien su infraestructura? Porque lo cierto es que incorporó a la misma muchos Hogares fundados por donantes particulares, con comprobada formación de menores. Interrogante de la tercera edad: ¿cuántos años hace que no se revisa, por exigencia de ley, el monto otorgado a los pensionados, al menos el de tasa baja, imposible para su supervivencia?

Finalmente, ¿se estudiará la conveniencia de aumentar el periodo de función de los diputados, de 3 a 4 años? El lado positivo es economía en escrutinios tan frecuentes. En el istmo tenemos el ciclo más corto.

Lo negativo: soportar un año más a los malos representantes de un órgano tan crucial, quienes ignoran que la razón de su puesto en una curul es, primordialmente, servir al pueblo.

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