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Intuición estratégica

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Rafael Ernesto Góchez - Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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La neurociencia está contribuyendo a entender y mejorar la toma de decisiones. Un ejemplo de este avance es el término "intuición estratégica", el cual se refiere a la capacidad que tiene nuestro cerebro de procesar información, conocimientos y experiencias para saber qué hacer ante una nueva situación o un problema inédito. Esta lógica o forma de actuación es importante en momentos de adversidad e incertidumbre porque ayuda a proceder con mayor objetividad y efectividad.

Hoy día, los efectos de la cuarta revolución industrial, el cambio climático y las medidas migratorias están transformando la vida humana. Este escenario conduce a la siguiente la pregunta: ¿estamos los salvadoreños superando o ahondando las crisis inducidas por la pandemia? La respuesta comienza por evaluar la actitud de uno mismo como miembro de la familia, la comunidad y el país.

"Permanecer en casa" no significa "quedarse quieto". Hay que reinventarse y para ello es clave realzar un análisis del entorno y del comportamiento salvadoreño. En tal sentido y de manera ilustrativa, se presentan cuatro puntos sobre nuestras particularidades y los retos que enfrentamos.

1. Conocer a los salvadoreños de ahora. Miles de compatriotas de hoy son diferentes a los del siglo XX. Hay perfiles que se mantienen (...los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo... los primeros en sacar el cuchillo...), pero hay rasgos distintos (muchos salvadoreños han progresado por esfuerzo propio, son bilingües, trabajan en una ciudad y tienen un teléfono inteligente).

2. Entender la realidad nacional y actuar para transformarla. FUSADES acaba de publicar el Índice de Desarrollo Regional Latinoamérica, el cual mide el desarrollo territorial. La conclusión es que hay "dos El Salvador" (desigualdad geográfica). Solo el departamento de San Salvador tiene un desarrollo medio, los otros trece departamentos tienen un distante y menor desarrollo.

3. Pasar del hartazgo ciudadano a la acción conjunta. Numerosos coterráneos (comprensiblemente) siguen enojados y procediendo emotivamente. El asunto es que el tiempo pasa, no hay una visión de país y se profundizan los problemas de corto y largo plazo. La gran tarea es, entonces, la coordinación y colaboración de todos los sectores para recuperar y transformar el país.

4. Construir una propuesta de valor. El punto de partida es que los salvadoreños definamos el país que queremos. El reto es reinventar la relación entre la sociedad, el Estado y el mercado para mejorar la calidad de vida de la población en su lugar de origen. Convendría, por tanto, empoderar y promover la autosuficiencia en las comunidades precarias (urbanas y rurales).

Conclusión: el país está en plena transformación. Prueba de ello es la crisis múltiple o sistémica que está gestándose, el impulso que está tomando la digitalización y el impacto de las restricciones migratorias. Esto último es relevante porque el modelo salvadoreño de desarrollo se basa en la exportación de mano de obra y la nueva realidad lo hace insostenible.

Recomendación: muchos corremos el riesgo de quedarnos encerrados en la "realidad virtual", por lo que, conviene que desarrollemos la intuición estratégica para pensar con claridad en la solución de los problemas y el camino a seguir. ¿Cómo alcanzar ese momento de sensatez? Acercándonos a la vida real y contribuyendo a que los jóvenes asocien su proyecto de vida con el futuro de su país.

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  • intuición estratégica
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