La Fuerza Armada y su apoyo fundamental a la Seguridad Pública

Hablar y escribir sobre la Fuerza Armada salvadoreña en la historia reciente es afirmar que dicha institución simboliza el estricto cumplimiento de los Acuerdos de Paz y cuyos firmantes invirtieron buena parte de todos sus esfuerzos en las mesas de diálogo; al cumplirse más de veinticinco años del acuerdo de Chapultepec se puede decir categóricamente que han sido subordinados y sin cuestionar al poder civil, ya que todos los expresidentes han sido civiles y en la actualidad son dirigidos por un excomandante de la exguerrilla, algo impensable hace más de cuarenta años, además han estado bajo sumisión a la Constitución y a la ley, y además continúa siendo la institución con mayor credibilidad y admiración en la población sobre las iglesias cristianas. Cumpliendo la premisa constitucional que la califica como una institución: obediente, profesional, apolítica y no deliberante. Desde 1992 han estado apoyando con acciones solidarias y en catástrofes naturales a la población no solo en la crisis, sino quedándose hasta restablecer el orden. Y qué decir de su labor en las fronteras y puntos ciegos de todo el territorio nacional donde está el Comando Sumpul las veinticuatro horas, todos los días del año, y que han evitado mayores repercusiones de amenazas al territorio nacional.
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Los problemas se iniciaron cuando ante el desborde de la delincuencia, crimen y en especial la mutación de las pandillas han obligado a utilizarla en labores y tareas de seguridad pública, con mayor puntualidad desde septiembre del año 2009 a la fecha en la cual han tenido que estar en primera línea de fuego y generándoles bajas de efectivos.

Es hasta las medidas extraordinarias impulsadas por el Ejecutivo en abril del año pasado que la FAES ya no solo estaba limitada a “acompañar” a la PNC, en esta ocasión se ha utilizado sus altos recursos tácticos, estratégicos, de análisis, su capacidad de analizar, comprender y platear alternativas de solución a problemas de la realidad nacional.

Mientras otros países decidieron abolir sus ejércitos, en nuestro país la presencia de la Fuerza Armada ha evitado consecuencias mayores a la crisis de inseguridad pública, es la FAES la que en realidad le brinda la confianza y le asegura el terreno a la PNC. Su intervención en este momento es vital para que se recuperen territorios, para que se disminuyan los desplazamientos forzados internos y en la labor de inteligencia en el territorio. Sin la presencia del ejército no hay planes efectivos ya que por naturaleza y escuela son planificadores. Pero sin olvidar que la iniciativa actual le corresponde a la PNC y le solicita el “apoyo” a los militares.

Por lo expuesto anteriormente es importante que como sociedad reconozcamos el papel vital de la FAES en nuestra actualidad, que se mejoren los salarios de los soldados y sus prestaciones, pero de igual forma que se hagan las reformas necesarias para que tengan seguridad jurídica y que gocen de protección ante los ataques cobardes de las pandillas y crimen organizado. Para la población la FAES es el último cartucho que le viene quedando al país para resolver en lo correspondiente a combate y represión del delito, para ello se debe de aceptar y reconocer que los problemas del crimen organizado actual no es ya de seguridad pública, es de seguridad nacional, es nuestra soberanía la que está siendo afectada, la decisión la tiene el señor presidente. Pero en este momento no es viable retirarla de labores en la Seguridad Pública.
 

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