La Ley de Agentes Extranjeros. Seis errores imperdonables (I)

Enlace copiado
Rubén I. Zamora - Exembajador en Estados Unidos y la ONU

Rubén I. Zamora - Exembajador en Estados Unidos y la ONU

Enlace copiado

El presidente de la Asamblea ha prometido no aprobar la Ley de Agentes Extranjeros mientras no se discuta con los diplomáticos y las ONG y se busque un consenso; en aras de aportar a esa discusión me permito presentar 6 errores, que, a mi juicio, son serios. En esta entrega presentamos tres y en una próxima los otros tres. 

Claramente se trata de una ley que presume acciones delictivas y se dirige contra la cooperación internacional y las ONG; el lenguaje difuso del texto y las serias violaciones a la Constitución que contiene, junto con las graves consecuencias si no se modifican, ameritan analizarlo cuidadosamente. 

1) La ley, tanto en el tercer considerando como en el art. 3 evidencian un desconocimiento del mundo de la cooperación internacional y por ello tiende a dar palos de ciego: la inmensa mayoría de las ONG son creadas en El Salvador, manejadas por nacionales, responden a los intereses de los salvadoreños, especialmente los más necesitados y su vinculación con el exterior es lograr el financiamiento de sus proyectos; un segundo nivel está formado por un reducido número, no más de 5, de entidades que están registradas como ONG salvadoreñas pero sus centros de operaciones son organizaciones internacionales o gobiernos extranjeros, sus reglamentos definen su campo de trabajo y prohíbe inmiscuirse en elecciones o en los conflictos políticos del país en que operan; un tercer nivel está compuesto por los departamentos de gobiernos extranjeros o de instituciones internacionales reconocidos por nuestro gobierno y se entienden con el Ministerio de RR. EE. y no con Gobernación para la colaboración que prestan al país; estas últimas están excluidas en la ley; finalmente, hay un conjunto de instituciones extranjeras que operan en nuestro país sin reconocimiento legal. 

La ley que comentamos revuelve los tres niveles como si fueran una misma cosa, y lo hace de manera malsana, percibiéndolos como amenaza a la soberanía, el orden y la paz del país, actitud típica de gobiernos dictatoriales, incapaces de resistir la existencia de organizaciones que difieran con lo que ellos proclaman. Esto es un grave error y tiene nefastas consecuencias para el desarrollo del país. 

2) El único objetivo que la ley explicita es “que las personas conozcan a los agentes extranjeros que buscan incidir en la opinión pública”, esta frase merece tres comentarios:

a) Esto quiere decir que Naciones Unidas, las organizaciones democráticas del mundo, el Vaticano y la prensa internacional, etcétera, que inciden en la opinión pública no deben disentir con el Estado y solo deben aceptar lo que el gobierno dice y hace. 

b) Hacer una ley que “tiene como finalidad promover la transparencia sobre la influencia extranjera dentro del territorio nacional” demuestra únicamente que quienes la escribieron no saben que eso es imposible pues desde hace años vivimos en un mundo globalizado, nos guste o no; lo racional no es amenazar con años de cárcel sino desarrollar la educación de pueblo para que pueda discernir lo bueno de lo malo, empezando por el gobierno que trata de saturar al pueblo con mentiras, medio verdades, y que gasta el dinero público en celebraciones para que aceptemos una moneda extranjera que nos puede llevar al abismo. 

c) Lo que descubre esta frase es el afán del actual gobierno de someter al pueblo a sus dictámenes, especialmente cuando se empieza a dar cuenta de que nacional e internacionalmente ya perdió su imagen de inocencia. 

3) El art. 9 inciso final dice: “El incumplimiento a las anteriores prohibiciones o cualquiera otra disposición de la presente ley, sus reglamentos o la normativa emitida por el Registro por parte de los sujetos obligados, los hará incurrir en las responsabilidades penales y administrativas”.

Este inciso es absolutamente inconstitucional, pues si autoriza al Registro de Agentes Extranjeros a hacer cambios en la ley aprobada por la Asamblea, estará delegando su principal función legislativa (aprobación de las leyes) a una dependencia del Ministerio de Gobernación y la Constitución dice en el art. 86: “Las atribuciones de los órganos del Gobierno son indelegables”. Esta violación se repite en el art. 3.2 de declarar Agentes Extranjeros más allá de lo que la ley establece y en el art. 4 para los Mandantes Extranjeros.

UN PÚBLICO INFORMADO
DECIDE MEJOR.
POR ESO INFORMAR ES
UN SERVICIO DE PAÍS.
APOYA A LOS CIUDADANOS QUE 
CREEN EN LA DEMOCRACIA
Y HAGAMOS PAÍS.

Hacemos periodismo desde hace 106 años. Y ahora, como en otros periodos de la historia de El Salvador, el periodismo es fundamental para que la opinión pública se fortalezca.

HAZTE MIEMBRO Y DISFRUTA DE BENEFICIOS EXCLUSIVOS

Hágase miembro ahora

Lee también

Comentarios

Newsletter
X

Suscríbete a nuestros boletines y actualiza tus preferencias

Mensaje de response para boletines