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La Nomenclatura Comunista y el FMLN

Los antecedentes de una Nomenclatura Comunista se remontan a la época inicial de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y se mantuvo el tiempo que duró el régimen soviético (1917-1991). Este sistema de la Nomenclatura (lista de nombres) consistió en nombrar a los dirigentes de la URSS, que dirigían la burocracia estatal y ocupaban los principales cargos administrativos y políticos.

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La Nomenclatura generaba un acaparamiento de cargos por miembros del PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética), y fue duramente criticado y combatido, sin éxito, por León Trotsky (1879-1940). La existencia misma de la Nomenclatura y el carácter exclusivista de dicho grupo fomentaron la creación de numerosos vínculos de clientelismo político dentro del PCUS. Así, los funcionarios del partido encargados de realizar nombramientos cultivaban la lealtad personal de aquellos a quienes habían nombrado, y la burocracia soviética se había convertido en una nueva clase dirigente, como clase social privilegiada.

Fuera de la Unión Soviética, los regímenes comunistas de la Europa Oriental mantenían sistemas muy similares a la Nomenclatura. Existe un libro escrito por Mijaíl Voslenski, historiador y filósofo que huyó en 1972 a Occidente, titulado “La Nomenclatura, la clase gobernante en la Unión Soviética”, publicado en 1970, que relata la corrupción de la Nomenclatura Comunista.

En la URSS todo pertenecía a la Nomenclatura, eran propietarios de la economía, de la política, de la ideología, de todo, explotadores, en el puro sentido del término, tal como Carlos Marx lo establecía. Para León Trotsky, el poder creciente de la Nomenclatura solo podía tener dos desenlaces; “o los obreros se alzaban y derrocaban a la élite, o la élite lograba convertirse en una auténtica clase dominante que poseería directamente los medios de producción”. Esta segunda opción terminó consolidándose en la URSS y en sus países satélites, situación que duró hasta la disolución de la Unión Soviética y el Socialismo en Europa Oriental de 1989 a 1991.

En El Salvador el FMLN desde su legalización como partido político después de los acuerdos de paz (1992) ha venido desarrollando aproximaciones a una Nomenclatura Comunista con una posición cada vez más excluyente, en donde los dirigentes, sus amigos y familiares asumen los principales cargos del partido y ahora que son gobierno también del gobierno. En el actual FMLN no interesa la capacidad técnica o política de las personas, lo que sí importa es la lealtad, obediencia y servilismo a los dirigentes del partido, si alguien levanta la voz y critica las decisiones de la dirigencia es reprendido, señalado como traidor y expulsado. En estas condiciones lo más significativo son los intereses de los dirigentes y no los de El Salvador, para los altos mandos del partido FMLN la crisis económica, política, la inseguridad creciente que vive el país deben esperar, mientras tanto se consolida el partido. De esta forma el FMLN proyecta ganar tiempo para que los dirigentes continúen acumulando capital político y económico, y mantenga su influencia en función de los intereses de la Nomenclatura o comisión política, con estas prácticas el FMLN rechaza los principios y valores democráticos y pretende continuar con el modelo populista y trasnochado del Socialismo del Siglo XXI fracasado en Venezuela y en los países donde se ha querido implementar.

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