La PAES: veinte años

La PAES ha llegado a veinte años de aplicación ininterrumpida (1997-2017), y es un momento propicio para hace un balance. Digamos en primer lugar que es una de las medidas educativas más acertadas, producto del movimiento reformador que inició Cecilia Gallardo con apoyo del equipo de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA) y que ha trascendido a los gobiernos como un “instrumento educativo de Estado”, y que ha servido como herramienta censal de medición estandarizada para tener fotografías del estado de la educación. Valga la primera crítica, que pese a lo positivo, nunca se ha utilizado eficazmente para hacer los cambios en el sistema educativo.

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Óscar Picardo Joao / Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

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La PAES ha tenido cuatro etapas: como herramienta de monitoreo de la reforma (1997-2000); cambio de paradigma de ser referida a Criterio a referida a Norma (2002-2004); la utilización del resultado como criterio de promoción (2004-a la fecha); y la apertura del secretismo cuando se deciden publicar los cuadernillos una vez se aplica (a partir de 2015). En su historia encontramos dos hitos críticos: uno, cuando se decide aplicar un retoque estadístico en las curvas de resultados para beneficiar a los docentes con los bonos, y la fuga de cuadernillos que se dio en 1999. Es importante reconocer que de la experiencia PAES surgieron las Paesitas y la ECAP en el año 2000, y el capital técnico para que El Salvador participara en pruebas internacionales –SERCE 2006 y TIMSS 2007– y obtuviera un destacado lugar en capacidad metodológica de aplicación.

Los resultados históricos de PAES han reflejado un balance que indica un 50 % de eficiencia o logros; décimas o centésimas más o menos, en veinte años nada ha cambiado desde el 6.1 de 1997 al 5.36 de 2017. En efecto, la PAES nos permite hacer un juicio de valor múltiple que apunta a diversos actores: 1) el desempeño individual de los estudiantes y sus circunstancias socio-económicas; 2) la eficiencia docente; 3) el desempeño administrativo del MINED. Asimismo, la PAES puede revelar una verdad que todo el mundo conoce: la dimensión curricular y su correlato temporal. Desde 2008 sabemos que de los 200 días del calendario se trabaja efectivamente cerca de 100 días, la mitad, lo cual es coherente con los resultados. Muchas instituciones educativas –públicas y privadas– se han dedicado a planificar jornada de refuerzos para intentar cubrir contenidos que durante el año no se han impartido. Además debemos agregar aquellas instituciones “pseudo-prestigiosas” que trabajan para el ranking de la PAES y no para ofrecer una educación integral.

Los resultados de PAES no cambiarán si no hay un cambio profundo en el uso de resultados, en la administración curricular y en la eficiencia docente; sigue siendo un termómetro que nos señala que la patología está ahí y no hacemos la profilaxis.

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