La Réplica

La Constitución de Estados Unidos exige al presidente que informe al Congreso “ocasionalmente” sobre el “Estado de la Unión”. Este requisito constitucional ha evolucionado hasta llegar a ser el discurso anual del presidente sobre el Estado de la Unión. La tradición data de 1790 cuando el primer presidente de Estados Unidos pronunció su “Mensaje anual” ante el Congreso.
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La tradición de la respuesta de la oposición comenzó en 1966 cuando dos congresistas republicanos pronunciaron una réplica que fue televisada luego del discurso del Estado de la Unión pronunciado por el presidente Johnson.

Tras el discurso pronunciado por el presidente Obama hace unos días, fue posible escuchar la Réplica de representantes del otro partido.

La gobernadora de Carolina del Sur, Nimrata “Nikki” Randhawa Haley, más conocida como Nikki Haley, se convirtió entonces en la quinta mujer en la historia de Estados Unidos que da la tradicional réplica al discurso sobre el Estado de la Unión. Ella, pese a sus sólidos principios conservadores, está considerada una figura conciliadora, algo raro en un partido que ha endurecido su retórica, alejando a sectores clave del electorado como las minorías o las mujeres.

De hecho, la “orgullosa hija de inmigrantes indios”, como se definió durante la réplica, se desmarcó claramente de la línea antiinmigrante y xenófoba adoptada por muchos de los aspirantes a la candidatura presidencial republicana. “En tiempos de amenazas y ansiedad, puede ser tentador escuchar los cantos de sirena de las voces más enfadadas. Debemos resistir esa tentación. Nadie que esté dispuesto a trabajar duro, cumplir nuestras leyes y amar nuestras tradiciones debería sentirse jamás no bienvenido en este país”, sostuvo, aunque subrayó que tampoco se puede permitir una entrada ilegal y descontrolada de inmigrantes. En líneas generales, dijo, el Partido Republicano tiene que admitir que tiene parte de culpa en la “quiebra” de confianza en el gobierno y que debe “empezar a trabajar para arreglarlo”.

En su discurso, Haley acusó al presidente de no haber estado “a la altura” de sus grandes promesas y cuestionó desde los avances económicos de su administración –“muchos estadounidenses siguen sintiendo el ahogo de una economía demasiado débil para aumentar los niveles de ingresos”– a sus logros en política exterior. Enfatizó en uno de los temas que más preocupan a los estadounidenses tras la matanza de San Bernardino hace un mes y los avances del Estado Islámico (ISIS). “Estamos ante la amenaza terrorista más peligrosa que nuestra nación ha visto desde el 11-S y este presidente parece incapaz, o no dispuesto, a afrontarla”.

Es interesante que la Réplica se produzca también en español. Para ello, el seleccionado fue el congresista cubanoamericano Mario Díaz-Balart, conocido como un firme detractor de políticas del presidente Obama, desde la reforma de salud a sus iniciativas exteriores, sobre todo el proceso de normalización de relaciones con Cuba. Pero –y ahí se desvincula de buena parte de su partido y, sobre todo, de los candidatos presidenciales– Díaz-Balart ha seguido defendiendo la necesidad de una reforma migratoria pese al no rotundo de su formación, que corre el riesgo así de alejar aún más al voto hispano, clave para llegar a la Casa Blanca.

Costumbres, tradiciones y normas de este tipo contribuyen al fortalecimiento de los sistemas democráticos en aquellos países en que se cumplen y aplican.

Para un pueblo es de interés que su presidente tenga la obligación de informar sobre el estado del país y de exponer públicamente cómo piensa resolver los problemas cruciales de la coyuntura.

Y por supuesto, es necesario que quienes no comparten esas visiones puedan a su vez ofrecer sus opiniones y propuestas.

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