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La Semana Santa en Miguel de Unamuno

Mío no serán más que unas cuantas palabras, lo demás citas del autor del "Sentimiento trágico de la vida".

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José Enrique Argumedo

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Originalmente pensaba escribir sobre la importancia de la Constitución y su cita en los decretos legislativos y ejecutivos recientes, sobre quién debe de pagar por la cuarentena ¿los patronos o el ISSS?, sobre posible orden de cierre de bancos, sobre estatización del servicio público de pasajeros; pero el domingo por la noche, limpiando algunos libros, me topé con el Diario Íntimo de Miguel de Unamuno y al releer alguna páginas, de inmediato preferí dedicar la columna a algo de lo escrito por él. Mío no serán más que unas cuantas palabras, lo demás citas del autor del "Sentimiento trágico de la vida" que también escribió en la "Oración de un ateo". "Oye mi ruego Tú, Dios que no existes".

Aunque el Diario trata de muchas reflexiones sobre Dios, me motivó más lo escrito en la Semana Santa. En las primeras páginas se refiere a la humildad, "hay que buscar la verdad y ella se busca con humildad", "es la humildad la que despierta el alma". Por lógica, esas son manifestaciones en contra del orgullo, de la soberbia. Remacha con "quiero oír, vivir y morir en el ejército de los humildes, con la santa libertad del obediente". De inmediato vino a la mente la frase de Ellacuría: "Somos libremente parciales en favor de las mayorías populares". Aunque dichas en escenarios diferentes y con un propósito diferente, al final constituyen una determinación libre expresada para una acción en favor de la justicia.

Un Miércoles Santo escribió "no hay música más grande ni más sublime que el silencio", entiendo que ese silencio es para realizar la comunicación con Dios. Sentir mediante la oración en silencio, la presencia del Señor. Ya san Lucas nos dijo: "Jesús se retiró a una montaña para orar", desde luego que con la compañía del silencio. Y san Mateo. "Jesús, antes que amaneciera, se levantó y fue a un lugar solitario para orar".

Jueves Santo, Unamuno escribe: "¿Qué ha sido durante años la más de mis conversaciones? Murmuraciones. Me he pasado los días en juzgar a los demás. Yo era el centro del universo, pero vino la conversión y pide sencillez". Antes había escrito: "Dame Señor sencillez. Que no represente la comedia de la conversión, ni la haga para espectáculo, sino que la haga para mí". Hemos de aprender e interpretar de la frase anterior, ver si existe un llamado a lo espiritual no intelectualizando, sino recibiendo el cambio con simpleza, y en esa simpleza está la grandeza.

Hemos leído dos hechos que conocemos, pero no los valoramos en lo que significan. Uno: que solo de una persona nos enseña el evangelio que fue salvo, Dimas el ladrón que reconoció sus pecados, en un acto de fe "cuando llegues a tu reino". También se convirtió el centurión Cornelio. Ya comenzaba la sacudida de conciencias. El otro hecho es el de la Magdalena, una pecadora regenerada, que fue la primera persona a quien se le apareció Cristo crucificado. Las mujeres le siguieron hasta el Calvario, mientras sus discípulos huían, Pedro lo negó. "La resurrección por las santas mujeres".

Es un libro profundo, no es de lectura fácil, es para meditarlo y poder asimilar sus reflexiones que son muchas. Sus anuncios de buena nueva para él y para quienes lo entiendan es una invitación a leerlo y releerlo. Es un compromiso con la fe, así como también una actitud para renacer.

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