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¿La abstención es el fraude...?

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¿La abstención es el fraude...?

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Colaborador de LA PRENSA GRÁFICAEl diccionario electoral de CAPEL advierte que la abstención electoral “fomenta la tiranía”. También nos recuerda la cita de Aristóteles: “Cómoda indiferencia de los pueblos que se contentan con que le den los problemas resueltos”. El abstencionismo electoral se entiende como “la no participación en la votación de quienes tienen derecho a ello”. Inclinarse por esta alternativa, concediendo a otros ciudadanos la potestad para elegir a sus representantes, significa renunciar a la posibilidad de exigir cuentas a estos últimos.

El abstencionismo repercute además en la auditoría de las elecciones. Cuanto menos interés manifieste la gente en participar, por ejemplo, como miembro de las mesas de votación, mayor será la posibilidad que existan irregularidades en el conteo de votos y marcas, en la calificación de estos como válidos o nulos y en el llenado de actas. En diferentes países latinoamericanos, incluyendo a El Salvador a partir de 2018, son los individuos no afiliados a los partidos políticos los que realizan el trabajo que corresponde a las Juntas Receptoras de Votos.

Otro de los ámbitos en los que la sociedad civil organizada puede cooperar es el de la observación electoral nacional. Al obtener la acreditación de “observadores” como integrantes de una organización autorizada por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), las personas pueden verificar la apertura y el cierre de los centros de votación y concurrir al conteo de votos una vez finalizada la elección. Las misiones de observación electoral presentan un informe preliminar, veinticuatro horas después de concluido el evento, en el que se describe, de manera general, el desarrollo de la jornada electoral. En este primer documento y luego en el informe final con mayor amplitud, los observadores detallan los incidentes ocurridos el día en el que se celebraron los comicios incluyendo aquellas deficiencias que es necesario corregir en futuros procesos. También es posible incluir los aspectos que antes de la elección, o con posterioridad a esta, podrían influir en la legitimidad de los resultados.

Además del “ventajismo” que beneficia a los candidatos oficiales y del clientelismo político, el abstencionismo representó un importante factor para que el régimen de Nicolás Maduro concretara el fraude electoral. Según Héctor Briceño, destacado académico venezolano, la abstención produce un impacto severo en la observación y control ciudadano de la votación. “Es decir, no se trata únicamente de las tasas de votación, sino muy especialmente de la participación activa en la defensa de la voluntad popular. Un ciudadano que acude a las urnas en el marco de una campaña abstencionista puede conformarse solo con votar, pero en Venezuela eso no es suficiente”.

Briceño se refiere a la falta de intervención de los miembros de organizaciones ciudadanas en la verificación que se realiza al momento de revisar la coincidencia que debe existir entre el sufragio registrado en la urna electrónica y la confirmación impresa del sentido de su voto depositado en la urna tradicional. “En este sentido, la abstención es el fraude. La ausencia de ciudadanos que controlen y vigilen el proceso electoral es el escenario soñado para quienes quieren manipular los resultados para torcer la voluntad del pueblo”.

Para constituir las mesas de votación en 2018 el TSE necesitará más de 94,000 personas. Además de las listas que enviarán los partidos y del sorteo que se efectuará en los catorce departamentos con la finalidad de elegir a quienes se incorporarán en las JRV, existe la posibilidad de formar parte de un “banco de elegibles” o voluntarios. Con los antecedentes de 2015 es muy probable que en El Salvador, durante las próximas elecciones, votar no sea suficiente.

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