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La antipolítica y El Salvador

La antipolítica es un fenómeno que crece en varios países y surge de la desconfianza y el rechazo de los ciudadanos a los anticuados dirigentes y partidos políticos. ¿Qué es la antipolítica? El prefijo “anti” expresa oposición y la antipolítica significa desaprobar el quehacer acostumbrado de los partidos, políticos y gobernantes. En pocas palabras, hay un desprecio generalizado hacia los partidos y políticos tradicionales.

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Rafael Ernesto Góchez / Colaborador de LA PRENSA GRÁFICA

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La antipolítica es producto de la incredulidad en los políticos e instituciones públicas. Este ambiente de contrariedad que separa a los ciudadanos del Estado le abre el camino –paradójicamente– a quienes quieren cambiar el régimen político a partir de la oportunidad que les brinda el sistema democrático que pretenden transformar. El riesgo es que surjan falsos líderes (populistas) y que el discurso antisistema cautive a numerosos electores. El problema es, entonces, que la medicina salga peor que la enfermedad.

La antipolítica puede tener consecuencias inimaginables para El Salvador. ¿Por qué? Debido a que la institucionalidad democrática aún no está consolidada y enfrenta dos hechos destructivos: (1) el odio de clases que se infundió para desencadenar la violencia política en el siglo XX, y (2) la expansión del uso de la fuerza bruta como modus vivendi (violencia delincuencial) en el siglo XXI. Estas adversidades han provocado una masiva emigración y han desangrado y desintegrado a la familia salvadoreña.

El resentimiento social existente sugiere que la antipolítica puede crecer y amenazar a la naciente democracia salvadoreña. Consiguientemente y dada la retórica ideológica que se expone en medios y redes sociales, convendría que los ciudadanos analizaran si las siguientes hipótesis relacionadas con la antipolítica son verdaderas o falsas.

Hipótesis 1. La polarización es una estratagema partidaria que lleva a la autodestrucción. Verdadera. Así lo muestra el absentismo, el voto nulo y el primer diputado no partidario en las elecciones del 4/marzo/2018.

Hipótesis 2. La crítica destructiva a los partidos políticos es una ruta equivocada. Verdadera. El Salvador no necesita más conflictos, requiere de acuerdos. Los partidos políticos deberían ser parte de la solución.

Hipótesis 3. La antipolítica es un camino para alcanzar el poder (sin saber cómo ejercerlo responsablemente). Verdadera. La vía antisistema vende ilusiones y pone en riesgo los avances democráticos (pluralismo, alternancia y libertad de expresión).

Hipótesis 4. Los políticos son los únicos responsables de la crisis que vive el país. Falsa. Es un error liberar de responsabilidad al poder económico y a la ciudadanía. El país requiere de la acción y cooperación pública-privada para salir adelante.

Hipótesis 5. Un mal gobierno es sinónimo a improvisación, corrupción e impunidad. Verdadera. En este sentido, la antipolítica pudiera debilitar aún más al Estado y facilitarle de esta manera el accionar al crimen.

Conclusión: la antipolítica está presente en El Salvador y podría llevar al caos y luego al autoritarismo. Las voces antisistema parecieran tener receptividad en miles de conciudadanos en vista de las incoherencias de muchos partidos, políticos y gobernantes. Consecuentemente, es necesario (1) renovar y democratizar el sistema de partidos políticos, (2) fortalecer los mecanismos para transparentar la gestión pública y (3) sensibilizar y movilizar a la ciudadanía en defensa de la República.

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