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La arrogancia puede hacer perder elecciones

Los resultados de las elecciones presidenciales de EUA están siendo digeridos todavía y examinados por su repercusión global.
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Entre ellos destaca el análisis poselectoral realizado por la doctora Joan C. William, distinguida profesora emérita de leyes de la Universidad de California y fundadora del Center of Worklife Law, quien señala el gran desconocimiento sobre quienes forman parte de la clase trabajadora norteamericana (que no son la gente pobre y sin educación) por parte de seguidores y políticos de ambos partidos del establishment de Washington, D. C.

La arrogancia e ignorancia, señala la académica, les llevó en las elecciones a concentrarse solo en atacar a las personas que no pensaban como ellos. La doctora William analiza que quienes dieron votos de rechazo a la señora Hillary Clinton lo hicieron porque para ellos ella representa, epitomiza, la insensible arrogancia de las élites profesionales (“epitomizes the dorky arrogance and smugess of the profesional elite”. Fuente: “What so many people do no get about the U.S. working class”, Joan C. Williams).

Ciertamente la arrogancia no lleva a ningún líder a ser puente para que una sociedad tenga paz o pueda progresar unidos en una sola visión, ya sea en Estados Unidos o en El Salvador. Por eso comparto algunas ideas del Dr. Carlos Llano sobre las cualidades del líder para examinar nuevos caminos para ejercer el liderazgo:

1. Humildad. El líder es humilde, entendiendo la humildad como objetividad con uno mismo. El líder conoce sus capacidades y conoce también sus limitaciones, es realista consigo mismo. El ser objetivo consigo mismo le permite ser objetivo con los demás. Se hace entonces su amigo y, como amigo, quiere el bien de los demás; los ve como personas, no como peldaños.

2. Es como un buen maestro. Exige con cariño; puede que se esfuercen por ser mejores, y lo hace principalmente mediante el ejemplo. El líder no es el que quiere mandar sobre las personas, sino aquel que se sirve de ellas para poderlas ayudar, y para eso tiene que escucharlas y estar atento y estar a su servicio.

3. Empatía y pericia. La primera es el arte de entender a los demás, principalmente a sus seguidores, poniéndose en sus zapatos y conociendo, a partir de la observación, sus intereses y motivaciones. La pericia que es el dominio maestro de algún área y sabe lo que significa luchar para alcanzar la excelencia. Esa capacidad de lucha comprobada le permitirá a futuro lograr objetivos audaces.

4. El liderazgo se da en equipo. El Dr. Llano considera que el líder es una parte del equipo y que bien entendido, el liderazgo no es tener el primer lugar en el mando sino en el ejemplo. “En el triunfo, el líder tiene que darse cuenta de que cuando le dan parabienes por el éxito se está cometiendo una injusticia, porque realmente la meta se ha logrado no solo por el líder, sino sobre todo por las personas que han trabajado por conseguirla; o dicho de otra manera, el liderazgo no es de una persona sino de un equipo”.

5. Ser líder de sí mismo es lo primero. “La fortaleza y la templanza son fundamentales para ser sabio y para poder ser líder de sí mismo”.

6. ¿Misión o poder? Los buenos líderes van más a cumplir una misión que a hacerse del poder.

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