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La ausencia y falta de control del Estado salvadoreño en el territorio

En la última semana se registran como casos más relevantes de inseguridad y violencia la colonia Montreal, en Mejicanos, con agresiones sexuales a una enfermera y tres estudiantes de enfermería del Ministerio de Salud; ametrallamiento de un microbús en Ilopango asesinando al motorista y tres estudiantes heridos; asesinato de un taxista en Mejicanos; paro de buses ruta 302 y 185 Usulután; asesinato de dos agentes de seguridad privada, y un elemento de la Fuerza Armada, mucho para menos de siete días; pero estos casos son un claro ejemplo que existen muchos sectores en todo el territorio nacional en donde el Estado salvadoreño está ausente desde el siglo anterior y nunca regresó.
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Ante la ausencia del Estado alguien lo ocupará y en el caso de nuestro país ese vacío lo asumió el crimen organizado y las pandillas; en estos espacios en zonas suburbanas y rurales principalmente se cometen: pagos de peajes para circulación de personas y taxis, renta, privaciones de libertad, por medio de la extorsión y asesinatos han quebrado y desplazado a los micro y pequeños empresarios quedándose ellos con los negocios logrando monopolios y obligando a la comunidad a comprarles solo a ellos generando economías paralelas, medidas de seguridad paralelas, sistemas de recaudación paralelos y efectivos el retraso o no cumplimiento se paga con la muerte misma. En resumen, el crimen organizado se disputa el monopolio del uso de la fuerza, es funcionalmente un Estado fallido en muchas zonas del país.

La mal denominada tregua que cinco años después de su finalización vuelve a ocupar maderas en periódicos y tiempo al aire en la televisión y radio potenció y consolidó el control del territorio, ya que durante dieciocho meses les permitió operar con completa impunidad, expandir sus operaciones criminales, lograr mayores miembros, posicionarse como referentes e íconos de la juventud para finalmente lograr la consolidación de lo que denomino la etapa o generación de la vida política de las pandillas.

En este contexto de ausencia del Estado la población tiene tres opciones, ante la frustración se rinde y se acostumbra, se defiende o sigue esperando que el Estado cumpla con uno de sus deberes fundamentales que es brindar seguridad; qué irónico resulta pretender las propuestas o apoyos de recuperar el territorio facilitando la legalización y armamento para civiles para darle vida legal a grupos ilegales armados denominados defensas civiles lo cual en lugar de que el Estado retorne se le delega a civiles que sean ellos que combatan, enfrenten y vean cómo salen con los grupos criminales. La participación ciudadana es vital, para ello deben de facilitar la organización de la comunidad.

Es vital revisar los planes de seguridad en el combate y represión, los municipios intervenidos deben de ampliarse, la presencia del FIRT, FES, GCAC, Policía Comunitaria respetando los derechos humanos y la Constitución; solo combatiendo los factores criminógenos de manera efectiva involucrando las Ciencias Forenses y sus auxiliares se podrán revertir las causas de origen; la prevención debe de profundizarse pero con reforma profunda al modelo educativo y llevando a las comunidades más necesitadas los servicios básicos asistenciales del Estado. El gobierno que brinde las condiciones y el clima para que la empresa privada genere empleo e inversión.
 

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