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La campaña política al segundo asalto

No se trata de una pelea de boxeo. Se refiere a una larga y desgastante contienda política que cada vez es más extensa (en un período legal o no) y que se enfila a una segunda parte.
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Habrá una recta final con seguridad a finales de este año unido con los inicios del próximo. Permanencia voluntaria y una buena dosis de tolerancia les espera a muchos ciudadanos a quienes la clase política les provoca desafección y que han perdido la esperanza en la posibilidad de un próximo dirigente con capacidad de ejercer un liderazgo para transformar al país para beneficio colectivo.

A esos ciudadanos posiblemente les interesó la política en algún momento de su vida o como pasaje de la historia del país, “pero tanta agua se vierte en un cántaro que al fin se rompe”. Existen otros que padecen de un estado de indiferencia, pasividad, falta de interés, irrespeto a la política y ni siquiera intentan ser sus espectadores; la ignoran: “en todo caso gane quien gane seguiremos igual de mal”, suelen afirmar.

La campaña empezará a arreciar y como es tradicional se orientará a poner de relevancia las cualidades del candidato y las debilidades del oponente. Se removerá el pasado, no precisamente para resaltar virtudes; posiblemente para destacar defectos del oponente. Abundarán mensajes con oraciones del porqué los votantes deben de elegir al candidato de que se trate en contextos trillados para aquellos que ya tenemos una juventud acumulada.

Sin embargo, esos que ya hemos visto muchas juramentaciones y colocación de bandas presidenciales no perdemos la esperanza de ver en vida un mejor El Salvador. Y como nos volvemos soñadores con el transcurrir del tiempo envidiamos en una breve ausencia del país el aparente desarrollo de otros países, la actitud hacia el trabajo, la cortesía de la mayoría de los habitantes y los niveles de educación. Y en esas breves ausencias del país no se puede evitar preguntarse: ¿por qué otros han logrado muchos avances en su calidad de vida. Nosotros, por el contrario, retrocedemos? La esperanza de reencontrar la ruta del crecimiento productivo, del intercambio con el exterior menos desequilibrado y de una sostenibilidad fiscal no hay que perderla. La fe de un país con niveles de educación y salud promedio aceptables habrá que mantenerla. La seguridad ciudadana y la reducción real de la violencia siempre deberá conservarse como la aspiración de un país civilizado del siglo XXI. Mientras tanto, afrontemos el segundo round de una bulliciosa campaña política con un sentido democrático positivo.

Permanezcamos serenos y con espíritu patriótico observando la propaganda narcisista y, cada vez más la ciberpolítica, las protestas, las disertaciones maratónicas, los famosos recorridos con sonrisa a flor de labio, el trillado chineado de infantes, el recorrido de centros urbanos prometiendo que habrá días mejores si votas por mí, el destacar con frecuencia los puntos débiles del prójimo, la distribución de folletos u hojas sueltas (como si la basura no fuese abundante) y las apariciones públicas en las que se suele dar promesas de unión con el pueblo en forma incondicional. Volvamos a observar este otro segundo round de otra campaña política con mucha tolerancia, conservando los apartidistas el respeto recíproco. Como ejemplares ciudadanos, tratemos de reflejar esperanza en lugar de desaliento en un país que por su laboriosidad y estoicismo merece un destino mejor.

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  • Elecciones 2014
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