La cárcel ¿es un castigo?

Desde la creación legal de “la cárcel”, como una restricción a la libertad de las personas infractoras a las leyes, supuestamente para purgar una pena por delitos cometidos, en la actualidad
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Desde la creación legal de “la cárcel”, como una restricción a la libertad de las personas infractoras a las leyes, supuestamente para purgar una pena por delitos cometidos, en la actualidad vemos que a pesar de no dar abasto para tanto delincuente, se han convertido en “escuelas” de perfeccionamiento criminal, además en centros de promiscuidad y desde hace no más de cinco años en diversión con actos pornográficos y de placer con los avances tecnológicos, celulares, grandes pantallas planas, ordenando crímenes como reyes en sus palacios y recibiendo el producto de las extorsiones requeridas.

¿Qué esperamos a corto o mediano plazo de esos miles de detenidos?

No se requiere ser especialista en leyes o en centros penales para tener una idea de las deficiencias de nuestro sistema carcelario, los ilícitos no les caen del cielo a los reos, alguien los introduce y alguien con pleno conocimiento lo permite, seguramente no por hacer el favor sino a cambio de algo, que todo mundo necesita, el dinero.

¿A quién le corresponde investigarlo esto como parte de su responsabilidad en el cargo? O ¿serán las compañías telefónicas las encargadas de velar por todos estos hechos? Necesitamos reorientar o fijar nuevos derroteros a fin de obtener los objetivos reales que se persiguen. Lo ideal sería que no se construyan grandes y costosas prisiones, sino que se redujeran o desaparecieran los delincuentes. Ahí viene la pregunta del millón: ¿Esto es posible lograrlo?

Todo lector o ciudadano en general podrá tener su propia conclusión y respuesta, que supuestamente será unánime: educación obligatoria y hacer respetuosa a toda la gente para con el prójimo y de las leyes. Esto es urgente hacerlo desde los niños hasta los mismos universitarios haciendo conciencia desde el amor a Dios, la moral, la cívica, la disciplina hasta la ética profesional. Parece ser que entre las autoridades nadie se encuentra en valor de elaborar un plan integral para la formación de ciudadanos íntegros y productivos. En buen salvadoreño no se quieren echar “ese trompo a la uña”.

Acaso no se piensa que todo marero con sentimientos y conciencia cauterizada, que mata despiadadamente, desmembrando cuerpos, jugando fútbol con sus cabezas, quemando vivas a las víctimas, extorsionándolas, etc., tiene una gran deuda con el pueblo y deberían ponerlos a trabajar en obras públicas en vez de hacerlos pasar “descansando”, planeando fechorías y divirtiéndose con todo lo que les permiten o lo prohibido, alimentándose con fondos del mismo pueblo.

Se conoce públicamente que existen más de las dos terceras partes de los reos que no han sido juzgados ni condenados, por una parte y por otra; que se mezclan los unos con los otros, cualesquiera que haya sido el motivo de su detención, como criminales con ladrones, estafadores o simplemente sospechosos de haber cometido un delito, incluso asesinatos en defensa propia, sanos de alma y corazón, de toda clase y condición de personas, que lo hacen por placer o por “unos dólares más” . Todo es cuestión de interrogantes ¿se estará haciendo justicia?

La instalación de talleres vocacionales dentro de los penales, la enseñanza, la educación y formación escolar es para todos los recluidos o solo para algunos?, se ignora, por lo que hace falta una completa estadística que refleje por lo menos el porcentaje de los delincuentes menores, los jóvenes hasta de 25 años, nivel de escolaridad recibida en cada estrato, los que han sido abandonados por sus padres y el motivo a temprana edad, tipo de asentamiento humano donde se han criado, área rural, cantón, barrio, zonas marginales, etc.

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